De los 12 Centros de Reinserción Social (Ceresos) del estado siete de ellos presentan fallas en las cámaras de seguridad que vigilan a las personas privadas de su libertad, de acuerdo con el Informe Centros de Reinserción Social y de Internamiento para Adolescentes 2025, elaborado por la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (CDHEH).
El documento señala que en los Ceresos de Actopan, la Huasteca, Ixmiquilpan, Jacala, el área femenil de Pachuca, el de Tenango de Doria y Tulancingo sus cámaras de videovigilancia no operan ni funcionan todas y las que sí funcionan no lo hacen correctamente, son inestables e intermitentes, presentan fallas por lluvia, hay fallas en el suministro eléctrico y dependen de las condiciones climatológicas.
En los 12 Centros de Reinserción Social y el Centro de Internamiento para Adolescentes operan 322 cámaras de seguridad, las cuales vigilan a cinco mil 956 personas privadas de su libertad por algún delito.
¿Qué fallas tienen los sistemas de videovigilancia?
El informe de la Comisión de Derechos Humanos menciona que el penal de Actopan cuenta con 19 cámaras de videovigilancia, pero no todas se encuentran en correcto funcionamiento, aunque se mencionó que ya se había solicitado apoyo para su reparación.
En el Cereso de la Huasteca Hidalguense, ubicado en el municipio de Jaltocán, se cuenta con un total de 21 cámaras de circuito cerrado, sin embargo, únicamente dos de ellas operan de manera adecuada.
Actualmente, precisa el documento, no existe personal asignado específicamente al monitoreo de dichas cámaras, lo que limita la supervisión continua de las áreas internas y agrega que a pesar de que se han presentado diversas solicitudes de mantenimiento para restablecer el funcionamiento del sistema éstas no han recibido respuesta. Durante la revisión también se constató que las condiciones físicas del área destinada al monitoreo son deficientes.
El Cereso de Ixmiquilpan cuenta con un sistema de circuito cerrado compuesto por 13 cámaras, de las cuales funcionan 10. Las imágenes se graban y almacenan por un período de un mes. Las cámaras cubren áreas internas y perímetros. No existe personal exclusivo para el monitoreo, éste se realiza de manera intermitente por el personal en turno.
En el Centro de Reinserción Social de Jacala de Ledezma se dispone de 13 cámaras de circuito cerrado, de las cuales, puntualiza el informe de Derechos Humanos, algunas presentan fallas por lluvias.
En tanto, el área femenil del penal de Pachuca tiene 26 cámaras de videovigilancia, cuyo funcionamiento, precisa el informe de la CDHEH, es intermitente y depende de las condiciones climatológicas. Las grabaciones se conservan por un período de 15 días antes de eliminarse.
Por su parte, el Cereso de Tenango de Doria cuenta con circuito cerrado, aunque su funcionamiento es inestable debido, explica el documento, a constantes fallas en el suministro eléctrico. En este penal existen 15 cámaras ubicadas en torres, área de ingreso, dormitorios, locutorios, área de registro, estancia, cocina y comedor. No hay personal asignado exclusivamente al monitoreo del sistema.
De igual modo, en el Centro de Reinserción Social de Tulancingo sí hay circuito cerrado de 22 cámaras de seguridad, aunque no funciona correctamente, ya que algunas cámaras no transmiten imagen.
Su tiempo de almacenamiento es de tres meses, las cámaras se encuentran en la entrada principal, estacionamiento, recepción, locutorios, población, jardín, área de personas sentenciadas, en el área femenil, cancha, carpintería y taller, los comandantes tienen un monitor en su oficina.