La luz de las ceras escamadas se convierte en una muestra de amor y recuerdo para quienes se han adelantado en el camino, señaló María del Rocío Pérez, quien elabora estas artesanías: “una tradición que mantiene viva la memoria de los fieles difuntos y demuestra que, a pesar de su ausencia, el amor por ellos permanece encendido”.
Desde el municipio de Tochimilco, María del Rocío abundó que esta tradición artesanal se ha conservado por tres generaciones en su familia, transmitiendo de padres a hijos el conocimiento y la dedicación para elaborar las tradicionales ceras escamadas, una expresión de fe, identidad y herencia cultural que ilumina las celebraciones de Día de Muertos.
“Mi suegro Elpidio Calyeca Lima, inició el legado, luego mi esposo y yo, que seríamos la segunda generación y posteriormente ya mis hijos, que serían la tercera generación. Ya ellos con el paso del tiempo han ido innovando, agregando otros colores, hicieron sus moldes y figuras”.
Sentada en un banco junto a un pequeño anafre, María del Rocío toma una cera y comienza hacer la magia, con paciencia toda la punta y la va girando hasta que se caliente lo necesario para ir haciendo las escamas, y ponerle la decoración que en ese momento su creatividad le brinda.
En entrevista con MULTIMEDIOS Puebla, la artesana explicó que al elaborar una pieza, llega a tardarse hasta dos horas, y que para este temporada ya trabajan en varios diseños, puesto que las personas adquieren estas velas que van desde los 100 pesos a los 300, dependiendo la complejidad del mismo a mediados de octubre para colocarlas en sus altares y ofrendas.
Tras exponer que a lo largo de sus años no ha tenido un accidente que lamentar, recordó que su suegro al principio adornada las velas cortando papel metalizado en tiras, “pero era más trabajo” por lo que con el paso del tiempo se fueron descubriendo otros materiales, y con la habilidad que se ha adquirido, hace que las ceras luzcan mejor y tengan mayor resistencia.
Si bien desde hace 39 años la realización de estas ceras escamadas son un sustento para su hogar, María del Rocío añadió que el poder realizarlas y que las familias las coloquen en sus ofrendas, es una forma de mantener viva la memoria de las personas que “ya se nos adelantaron”.
“En esta temporada se vende por su significado, que es la luz que acompaña a las almas de nuestros difuntos, esa es la fe. Por eso las hacemos con mucho cariño, creatividad, con colores rosa si son para una mujer, azul si es para un hombre, pero también del color que los clientes que nos visiten nos pidan, como naranja, verde, incluso negro”.
Del mismo modo, añadió que el negocio se llama Las Animas por esas almas benditas de todos los fieles difuntos, “que nuestras ceras alumbren con su luz, su camino”.
AAC