El incremento en los decesos de elementos de las Fuerzas Armadas en México evidencia la necesidad de fortalecer la capacitación, especialmente en contextos de alto riesgo, advirtió el investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, Víctor Manuel Sánchez Valdés.
Lo anterior, luego de que MILENIO informó que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), de 2015 a lo que va de 2026, reportó que los ataques con armas de fuego y los accidentes automovilísticos han sido las principales causas de muerte, al concentrar el 80 por ciento del total de las bajas registradas.
El especialista explicó que este fenómeno ha crecido en los últimos años debido a la participación directa del Ejército en el combate al crimen organizado, estrategia que se consolidó a partir del sexenio de Felipe Calderón. “Antes los soldados no participaban en estas operaciones, por lo que los enfrentamientos eran mínimos y los decesos se limitaban a accidentes en entrenamientos”, señaló.
Sin embargo, con el cambio en las tareas de seguridad, los riesgos se han multiplicado, principalmente para el personal de tropa —soldados, cabos y sargentos—, quienes enfrentan directamente los operativos. En este contexto, las muertes por arma de fuego y accidentes se han vuelto predominantes.
Sánchez Valdés especificó que, aunque el Ejército ha realizado inversiones importantes en equipamiento, uno de los principales retos está en la capacitación, particularmente en la conducción en situaciones extremas. “Muchos de los accidentes se derivan de persecuciones o de operativos en condiciones complicadas, donde las velocidades y el terreno dificultan el control de los vehículos”, explicó.
En ese sentido, consideró urgente reforzar el adiestramiento especializado. “Si hablamos de más de un centenar de muertes por accidentes, es claro que se necesita una mayor capacitación para manejar en este tipo de escenarios”, puntualizó, aunque reconoció que existen factores que no siempre pueden prevenirse.
Sánchez Valdés también destacó que la formación dentro del Ejército no solo implica entrenamiento físico, sino procesos más complejos para ascender en la carrera militar, que incluyen evaluaciones, méritos y preparación académica, como la requerida para ingresar a instituciones de formación táctica.
Enfatizó que mejorar la capacitación, el equipamiento y las condiciones generales del personal es clave para enfrentar los desafíos actuales. “Mientras mejor adiestrados y protegidos estén, podrán ofrecer un mejor servicio y reducir los riesgos en el cumplimiento de su labor”, sostuvo.