En la Ciudad de México, un residuo cotidiano está tomando un papel inesperado en la lucha ambiental: el cabello humano.
Lo que antes terminaba en la basura, hoy se transforma en filtros capaces de limpiar el agua de los canales de Xochimilco, uno de los últimos refugios del ajolote, especie emblemática y en peligro de extinción.
La iniciativa surge como respuesta a un problema urgente. En la última década, la presencia del ajolote en su hábitat natural ha disminuido drásticamente hasta prácticamente desaparecer en algunas zonas, debido a la fuerte contaminación del agua.
¿Cómo funciona el uso de cabello para limpiar el agua?
El proyecto consiste en la fabricación de filtros hechos con cabello humano recolectado en barberías y estéticas. Cada uno contiene alrededor de un kilo de pelo, material que tiene la capacidad de absorber hasta cinco veces su peso en contaminantes como aceites, grasas e hidrocarburos.
Estos dispositivos se colocan en los canales de Xochimilco, incluso sujetos a trajineras, donde permanecen durante semanas atrapando sustancias nocivas presentes en el agua.
Después de su uso, los filtros son retirados y tratados con bacterias que descomponen los residuos acumulados, lo que permite reutilizarlos o integrarlos al suelo sin generar desechos contaminantes.
Una red que va de las barberías al rescate ambiental
Para hacer posible esta estrategia, se ha creado una red de más de 30 barberías y estéticas en México que recolectan cabello de manera constante. Tan solo en 2025, se han reunido más de 200 kilos de este material.
Lo que para muchos era un simple desperdicio, ahora forma parte de una solución sostenible que demuestra cómo pequeñas acciones pueden tener impacto ambiental.
El ajolote, en riesgo crítico
La contaminación de los canales, provocada por descargas domésticas, actividad comercial y presencia de metales pesados, ha sido uno de los principales factores en la desaparición del ajolote en Xochimilco.
Ante este escenario, proyectos como este no solo buscan limpiar el agua, sino crear condiciones para que la especie pueda regresar a su entorno natural.
Una solución con potencial a gran escala
Los impulsores del proyecto consideran que, si más embarcaciones incorporan estos filtros, la limpieza del agua podría ser constante y a gran escala. Incluso, el uso de cabello humano ya ha demostrado ser útil en otros contextos, como la contención de derrames de petróleo.
Aunque no se trata de una solución definitiva, sí representa una alternativa innovadora, accesible y sustentable frente a uno de los problemas ambientales más graves en la capital.
El objetivo es claro: devolverle a Xochimilco el equilibrio que alguna vez tuvo y abrir la puerta para que el ajolote vuelva a nadar en sus aguas.
Con información de EFE / JCM