Comunidad

Bicentenario de Tizayuca: historia, construcción de pertenencia y urbanidad

Crecimiento habitacional, industrial y servicios lo posicionan como transición entre lo rural y lo metropolitano

Tizayuca fue reconocido como municipio el 22 de febrero de 1826, en los primeros años del México independiente. Su nombre proviene del náhuatl y alude a la abundancia de tierra blanca o tizatl. Antes de la Conquista, la zona estuvo habitada por pueblos otomíes e influida por grupos nahuas; durante la Colonia se consolidó como territorio agrícola y ganadero articulado por haciendas y rutas comerciales.

Durante el siglo XIX, su ubicación estratégica favoreció el comercio y la movilidad, especialmente con la llegada del ferrocarril, que lo conectó con la capital del país y otros mercados. En el siglo XX la economía mantuvo su base agrícola, pero incorporó industria y comercio, mientras la reforma agraria transformó la propiedad de la tierra mediante la creación de ejidos.

En el siglo XXI, Tizayuca se ha integrado al corredor urbano entre Ciudad de México y Pachucacon crecimiento habitacional, industrial y de servicios que lo posiciona como zona de transición entre lo rural y lo metropolitano.

A pesar de esta expansión, conserva tradiciones comunitarias y una identidad cultural, mientras su bicentenario refleja dos siglos de adaptación y su papel estratégico en el desarrollo regional.

Mirada al pasado

El cronista municipal Hugo Aldana Rodríguez subrayó que la historia es mucho más antigua que su reconocimiento administrativo. “Los principios de Tizayuca datan de 800 años antes de Cristo, con presencia de vestigios utilizados para la caza, la pesca y la recolección” señaló.

Siglos después, hacia el año 40 d.C., la región se vinculó con la construcción de Teotihuacan, al suministrar calizas para producir estuco, material fundamental en la arquitectura monumental. De esa actividad deriva el significado del nombre. “Tizayuca quiere decir lugar donde abunda la tiza… también se interpreta como lugar donde se procesa la tiza”. Restos de hornos de cal y referencias históricas confirman la relevancia productiva que tuvo la zona en la antigüedad.

Ferrocarril y desarrollo

La llegada del ferrocarril a finales del siglo XIX transformó la economía local. La línea que comenzó a operar en 1890 facilitó el comercio y conectó al municipio con mercados regionales y la Ciudad de México.

Asimismo, el tren permitió el abastecimiento de mercancías y favoreció la aparición regional de tiendas familiares que se convirtieron en centros de abastecimiento para la población.

La infraestructura ferroviaria también consolidó el papel estratégico de la demarcación como punto de tránsito hacia el Valle de México

Pérdida de arraigo

El desarrollo reciente ha modificado profundamente la composición social del municipio. El cronista advierte que el crecimiento urbano ha traído consigo un cambio demográfico significativo. “Hoy día somos el 10% solamente de nativos de Tizayuca… el 90% son no nacidos aquí”.

Este fenómeno plantea un reto central: construir identidad en una comunidad donde la mayoría de sus habitantes proviene de otros lugares. “Transmitir historia es para que las próximas generaciones no pierdan estos datos”.

Cuadernillos históricos

En el marco del bicentenario, la Coordinación de Memoria Histórica y Patrimonio Cultural impulsa la elaboración de un cuadernillo histórico municipal.

Melisa Sánchez, titular del área, explicó que el proyecto surge del trabajo entre historiadores y cronistas. “Estos cuadernillos son una iniciativa por parte de historiadores… se nutren a partir de los cronistas municipales”.

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Miguel Ángel Puértolas
  • Miguel Ángel Puértolas
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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