“Ya, para mañana, esto está lleno. Ya está lleno todo. Mañana no hay lugar para nadie, aquí está lleno”, advierte Jorge Cruz, encargado del restaurante de mariscos Maviri, en la colonia Condesa. De 24 mesas que regularmente tiene su establecimiento, tendrá que aumentar 10 más y aún así, ya todo está reservado para ver jugar a México este domingo.
“Aquí llega de todo, franceses, japoneses, chinos, colombianos. Hemos tenido todos los partidos. Al rato vienen de Francia, hay gente de Francia que viene especialmente. Tuvimos el de Argentina y vino gente de Argentina a ver aquí el partido”, dice Cruz.
Cerca de ahí, Giovanni Padilla platica que, al inicio del Mundial, en el bar en el que trabaja sí se aceptaban las reservaciones de mesas, pero que conforme fue avanzando México en el torneo, decidieron que los espacios serán para quien los gane. La cerveza y la pantalla son para quien las trabaje.
“Hemos tenido mucha gente que llega muy temprano, entonces ha cambiado ese tema y es como vaya llegando la gente”, explica.
Los meseros y restauranteros de las colonias cercanas al Paseo de la Reforma, epicentro de la celebración nacional, han quedado sorprendidos por la cantidad creciente de personas que acuden a sus negocios durante los cuatro partidos que la Selección Nacional ha protagonizado. Pero también por la onda expansiva de la euforia, pues aunque no están tan próximos a esa avenida, la fiesta llega.
Y para este domingo, cuando México enfrente a Inglaterra, no hay expectativa que alcance. Porque es el quinto partido en el Mundial en el que somos anfitriones, porque nuestra Selección no ha recibido ni un gol, porque no ha perdido ni un juego, porque es fin de semana, porque es un rival duro, pero no imbatible, y porque en el ambiente hay un anhelo de triunfo, una esperanza imborrable que se traduce en el “¿Y si sí?”, una frase que ya aparece hasta en la sopa.
Por eso, entre las precauciones que han tomado para poder atender a las multitudes están la contratación de más personal, el reacomodo de mesas para que quepa más gente y la colocación de más pantallas.
“Se tiene que incrementar porque, la verdad, la afluencia de la gente sí rebasa, entonces, sí, vienen a apoyarnos otros seis compañeros, vamos a ser como 12”, explica el encargado de la marisquería.
Así lo hicieron también en la taquería La Trompería, en donde atiende Yahel Vázquez, quien platica que han colocado dos pantallas más para que ningún cliente se quede sin ver el juego. Pero también para que quienes pasan caminando puedan ver el futbol.
“Agregamos dos pantallas más porque la gente no alcanzaba a ver. En la parte de la mesa de acá atrás no se alcanzaban a ver todas las pantallas. Entonces tuvimos que agregar una aquí para que estas dos mesas tuvieran vista a una pantalla Premium, casi casi, y también en la parte de afuera agregamos una pantalla más”, dice en su local que está plagado de adornos alusivos a México, una bandera gigante y otras banderitas colgando del techo.
Se trata, dice, de que todas las mesas tengan vista “y todos podamos disfrutar del partido porque la gente se pone a ver los partidos en toda la parte de las banquetas, en la parte de las quesadillas (un puesto afuera) incluso, y se vuelve esto una locura”.
Yahel dice que para ellos no importa que la gente que mira las pantallas no sean clientes.
“Muchos extranjeros que vienen con sus bebidas, se ponen en la parte de afuera a ver el partido y, pues, digo, nos volvemos uno mismo en ese momento y no nos quita nada a nadie. Incluso, el día que ganó México contra Ecuador, yo organicé un Payaso del Rodeo en la avenida y se volvió algo muy genial”, dice muy contento.
En la colonia Roma, en la Glorieta de La Cibeles, una famosa cervecería de cadena también ha cambiado su manera de atender: ya no hay reservaciones posibles y se atenderá a la gente conforme vaya llegando.
“Yo recomiendo llegar a las 12”, dice una de las hostess en la entrada. A las 12 para el partido que es… ¡a las 6! De ese tamaño es la afluencia esperada.
Más pantallas
Mientras, en el Paseo de la Reforma, en donde el partido podrá verse de manera gratuita, comenzaron a colocarse las seis nuevas pantallas, para llegar a 62, que ofreció la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, para ampliar el ‘mundialódromo’ desde el Zócalo hasta la Estela de Luz y evitar aglomeraciones en torno a nuestra efigie bendita, el Ángel de la Independencia.
También se protegieron con vallas cada una de las estaciones del Metrobús que están comprendidas en el perímetro de El Caballito hasta el Bosque de Chapultepec, pues de tanto brincoteo encima de ellas, las estructuras ya están endebles.
En ese mismo perímetro, la zona cero de los festejos, sólo podrán ingresar 25 mil personas, para controlar el aforo, para intentar contener la algarabía y el caos.
Se trata de medidas que se tomaron luego de las cuatro muertes a causa de los tumultos del martes, tras el triunfo sobre Ecuador.
La expectativa es grande y grandes también son las ganancias de quienes en cada esquina se han instalado para vender banderas y playeras al costo que sea, porque se pagan.
Por ejemplo, en la esquina de Oaxaca y Valladolid, en la colonia Roma, Nicolás Calixto vende banderas mexicanas hasta en 600 pesos, patos de peluche en 450 y hasta banderas de otros países, como Francia y Colombia.
“Hay muchos extranjeros por aquí y si piden una banderita de su país, aquí la tenemos”, asegura.
En la glorieta de La Cibeles, Yareli Santiago también hace negocio con playeras de la Selección. De a 550, la verde; de a 650, la blanca.
-¿Son originales?
-No.
Pero eso es lo de menos cuando la euforia se desborda.
HCM