Comunidad

Bares de León piden que regresen programas para destruir envases de bebidas alcohólicas

Este programa dejó de operar durante la administración municipal encabezada por Bárbara Botello Santibáñez.

La reactivación de programas para la destrucción y recolección de botellas vacías de bebidas alcohólicas podría contribuir a reducir los riesgos de reutilización indebida de envases y la posible comercialización de alcohol adulterado, consideró el presidente de la Unión de Bares y Cantinas de León, Rogelio Quiroga.

El representante del sector recordó que años atrás existían esquemas de colaboración con las autoridades para garantizar que las botellas utilizadas fueran destruidas una vez consumido el producto, evitando así que regresaran al mercado.

“Sí me gustaría que se hiciera de nuevo ese programa para mayor seguridad. Antes se terminaba el producto y la botella se rompía; era una forma de evitar cualquier duda sobre su destino”, señaló.

Quiroga explicó que esta medida brindaría mayor certeza tanto a los empresarios como a los consumidores respecto al manejo de los envases una vez utilizados. Sin embargo, recordó que este programa dejó de operar durante la administración municipal encabezada por Bárbara Botello Santibáñez.

“Nosotros trabajamos aquí de manera familiar y es precisamente ahí donde se refleja la calidad de atención y la confianza que tienen los clientes. Nos han visitado generaciones completas; me ha tocado atender al papá, al hijo y hasta al nieto, y eso habla de la seguridad que sienten al acudir a nuestros negocios”, comentó.

Asimismo, destacó que una de las principales medidas de prevención consiste en adquirir bebidas alcohólicas únicamente en establecimientos formales y exigir la documentación correspondiente que acredite su procedencia.

“Una vez más vuelvo a aconsejar a los compañeros que compren en tiendas de prestigio y que cuiden su facturación. Desde una botella tienen la obligación de entregar factura y eso da certeza sobre el origen del producto”, afirmó.

El dirigente agregó que las autoridades de fiscalización y salud realizan inspecciones periódicas en bares y cantinas, por lo que recomendó retirar o vaciar las botellas antiguas que ya no se comercializan para evitar observaciones durante las revisiones.

“Tenemos que recibir y acatar las órdenes de la autoridad correspondiente para no caer en errores. Por eso siempre recomendamos mantener todo en regla y con la documentación al día”, puntualizó.

Destino de botellas vacías sigue generando dudas

La discusión sobre el manejo de los envases cobra relevancia ante el volumen de botellas que se generan en ferias, palenques y eventos masivos, donde miles de recipientes vacíos son retirados al término de cada jornada sin que exista claridad pública sobre su destino final.

Trabajadores del sector consultados señalaron que, una vez vaciadas, las botellas son depositadas en contenedores destinados al cristal, aunque desconocen qué ocurre posteriormente con ellas.

“Nosotros las dejamos, las tenemos que echar a un lugar donde va todo el cristal y ya otros se encargan de tirarlas o así, pero que yo te diga que se van para un cierto lado, no”, comentó un mesero con experiencia en bares, cantinas y palenques.

Agregó que únicamente sabe que los envases deben retirarse una vez concluido cada evento.

“Se supone que van a la basura que tienen que estar al término de cada evento afuera, eso es lo único que te sé decir”, explicó.

Persisten sospechas sobre alcohol adulterado

La incertidumbre sobre el destino de las botellas vacías también ha alimentado preocupaciones relacionadas con la posible reutilización de envases para la venta de bebidas adulteradas.

De acuerdo con testimonios recabados entre trabajadores del sector, las quejas de consumidores por presunto alcohol adulterado son frecuentes tanto en eventos masivos como en establecimientos de distintos niveles.

“Muchos sienten que está adulterado. De todos, hasta en los bares más nice también. Algunas señales que despiertan sospechas son el color del líquido y el olor característico a alcohol etílico”, señaló uno de los entrevistados.

Según su experiencia, las bebidas más señaladas por presuntas irregularidades son el whisky y el tequila. Incluso consideró que la presencia de producto adulterado podría ser significativa en algunos eventos.

“De diez botellas, cuatro son adulteradas a lo mejor”, afirmó.

El trabajador también aseguró que en ocasiones los propietarios de los establecimientos desconocen estas prácticas.

“A veces los dueños de los lugares ni cuenta se dan; los que meten eso pueden ser los empleados, los gerentes y todo eso”, comentó.

Explicó que el incentivo económico es considerable, ya que una botella original de whisky puede costar alrededor de mil pesos, mientras que una adulterada puede conseguirse entre 200 y 300 pesos para posteriormente venderse al precio de una auténtica.

“La fraudulenta te la dan en 200 a lo mucho, 300, y las venden al mismo precio de una original”, relató.

Respecto a las consecuencias para quienes consumen estas bebidas, aseguró haber observado casos de jóvenes que presentan síntomas severos tras ingerir alcohol presuntamente adulterado.

“Luego luego, mareos, vómito, pérdida de conciencia; te emborracha bien feo, te pone bien mal”, comentó.

Finalmente, lamentó que cada vez sea más difícil detectar este tipo de prácticas debido a la capacidad que tienen algunos grupos para replicar envases, etiquetas y sellos aparentemente originales.

“Ya te pueden clonar hasta un sello original, todo se lo creen, de verdad”, concluyó.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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