Como era de esperarse y tras hacerse oficial que enviar a los hijos a la escuela con las temperaturas cerca de los cero grados quedaba a decisión de los padres, muchos planteles educativos en Nuevo León registraron ausentismo escolar.
Tal fue el caso de la escuela primaria “Arnulfa Pérez Pérez” en la colonia Unidad Laboral, en el municipio de San Nicolás de los Garza, en donde sólo acudieron las maestras.
Normalmente, desde las 07:45 horas, se observaría el movimiento con la llegada de los alumnos, sin embargo, debido a las bajas temperaturas, los padres de familia, prefirieron dejar a sus hijos en casa.
¿Toman falta a los estudiantes? Maestra explica actividades por frío
“Nosotros como quiera aquí estamos…no se toma la falta, tenemos que trabajar con los alumnos si llegan a venir uno o dos, se trabaja con ellos…aquí nos quedamos si llegan a venir, todo el turno, 12:30 o 12:45 es cuando salimos”, explicó la maestra Teresa Zavala.
Y justo cuando pensábamos que no iría ningún alumno a clases, llegó un estudiante valiente llamado Elías.
Elías fue el único que asistió a clases en su escuela
El pequeño de cuarto grado, fue el único que llegó, eso sí, casi no se podía mover porque traía triple chamarra.
“Soy Elias Nicolás, voy en cuarto grado, no quería venir pero aquí ando…pero vine bien abrigado, ahorita veo qué me ponen a hacer”, dijo el alumno.
▶ Aulas vacías tras frente frío en la Escuela Primaria Arnulfa Pérez en San Nicolás... hasta que llegó un valiente niño a tomar sus clases. #TelediarioMatutino ⭐️@zelenny @josuebecerra y @DanyMartin91 pic.twitter.com/Ae6oAiQt3F
— @telediariomty (@telediariomty) January 26, 2026
Previo a la entrada a clases, un par de vehículos de padres de familia llegaron al plantel, pero al observar el poco o nulo movimiento prefirieron regresar a casa.
El fin de semana, el gobernador de Nuevo León Samuel García, anunció en su redes sociales, que debido a las bajas temperaturas dejaban la opción de los padres de familia, el enviar a sus hijos a las escuelas, por lo que una gran mayoría optó por quedarse guardados.
Escuela se queda sin energía eléctrica y sin alumnos
Ante las bajas temperaturas pronosticadas para este lunes otra escuela que reportó la ausencia de estudiantes fue la primaria “Profesora Concepción Godina Garza”, ubicada en la colonia San Bernabé, en el municipio de Monterrey.
En el plantel únicamente se observó la presencia de docentes, quienes acudieron de manera normal; sin embargo, no se registró la llegada de alumnos durante la mañana.
La escuela no cuenta con energía eléctrica, derivada del robo de cableado ocurrido a finales del mes de diciembre, situación que hasta el momento persiste.
Una docente informó que personal de la Secretaría de Educación ya ha acudido al sitio; no obstante, las cuadrillas de la Comisión Federal de Electricidad aún no han realizado los trabajos necesarios para restablecer el servicio.
Agregó que, debido a esta problemática, los estudiantes han tenido que salir de clases a las 10:00 horas, ya que el plantel no cuenta con energía eléctrica.
Ante esta situación, docentes y personal del plantel hacen un llamado a las autoridades de la Secretaría de Educación para que atiendan y solucionen esta problemática, que está por cumplir casi un mes sin resolverse.
Indigentes buscan mitigar el frío tomando alcohol
Mientras la ciudad duerme bajo techo, y con todas las cobijas disponibles encima, en las calles el frío no da tregua.
Para quienes viven en situación de calle, el invierno no es una temporada: es una lucha diaria por sobrevivir.
Con el frente frío los indigentes que rechazan ser trasladados a un refugio, tienen que aguantar y esperar a que los rayos del sol los calienten.
“Aquí vivo donde me ves. Con el sol los calentamos, no nos dan nada. Ya busqué ayuda del Bienestar y no me la quieren dar”, respondió un hombre, quien prefirió mantener el anonimato.
Mitigan el frío con tragos de licor, de ese que cuesta de 20 a 30 pesos en cualquier tienda de conveniencia. Aquellos que lograron reunir más monedas pidiendo caridad, toman cerveza.
“Es lo que me dan, me lo tomo”, dijo.
En las banquetas, bajo puentes, en los rincones de las plazas, hombres y mujeres se envuelven en cartones, cobijas desgastadas o chamarras que guardan el fuerte olor de quien hace sus necesidades físicas sobre éstas.
“Me dormí en la central pero afuera porque la gente de ahí se cree mucho y nos corren. A un albergue no me voy porque me tratan mal”, dijo una mujer que carga consigo tres bolsas llenas de cobijas.
Algunos caminan sin rumbo para no quedarse quietos demasiado tiempo; otros permanecen sentados, recibiendo algunas monedas. Si bien les va, llega alguna brigada a darles alimento y bebida caliente.
Con las temperaturas a la baja, el riesgo aumenta, las enfermedades respiratorias, las infecciones y el agotamiento se vuelven amenazas constantes. Cada noche es una batalla silenciosa contra la hipotermia, el hambre y el olvido.
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