Lejos de las presas, un porcentaje del agua que abastece a Monterrey tiene un origen más silencioso: nace en la montaña, se filtra entre la roca y recorre el subsuelo hasta convertirse en una de las fuentes más limpias y estratégicas para Nuevo León.
En noviembre de 1959 se construyó la obra de captación de agua en la comunidad de San Francisco, en Santiago, que luego de pasar por un mínimo proceso se conecta al acueducto Santiago 1 - Monterrey.
Pablo Tamez, coordinador de calidad del agua en Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey, explicó que esta fuente subterránea se forma mediante la infiltración natural del agua en la Sierra Madre Oriental, la cual es captada a través de un socavón de cerca de un kilómetro diseñado para su aprovechamiento.
“Esta es una fuente subterránea, entonces nace naturalmente del agua que se infiltra a través de las sierras y cae o se capta dentro de este socavón y, posteriormente, se lleva, se conduce hacia un área en donde se pone, se le clora”, explicó.
A diferencia de otras fuentes, el proceso de tratamiento es mínimo. El agua, al atravesar formaciones geológicas, llega prácticamente potable, por lo que solo se le aplica cloro para garantizar su desinfección antes de ser enviada a la red. Su calidad es verificada mediante análisis físicos, químicos y microbiológicos que confirman que cumple con las normas oficiales.
Tamez aseguró que el agua proveniente de esta fuente es completamente segura para el consumo humano y puede beberse directamente de la llave.
“Esta agua es potable naturalmente, por lo que solamente adicionamos cloro para asegurar la desinfección. Posteriormente, de aquí ya se conduce a través de un acueducto al Área Metropolitana de Monterrey”.
El especialista destacó que esta fuente representa un componente clave dentro del sistema hídrico de la ciudad, ya que complementa el abastecimiento y aporta agua de alta calidad con menor intervención química, lo que también implica ventajas operativas y ambientales.
“Es muy importante, ya que da un abasto importante de agua para complementar todo el suministro de las diferentes fuentes que tiene Agua y Drenaje de Monterrey, para que pueda llegar y podamos tener un abasto suficiente”.
Además, aseguró que el agua proveniente de esta fuente es completamente segura para el consumo humano y puede beberse directamente de la llave.
En un escenario donde el acceso al agua es cada vez más desafiante, estas fuentes naturales no solo abastecen, sino también recuerdan que la naturaleza sigue siendo aliada… siempre y cuando se le proteja.
Así se potabiliza el agua que llega a los hogares
Detrás de cada vaso de agua que llega a los hogares de Nuevo León existe un proceso del que poco se habla.
En medio de la preocupación por la escasez, no solo importa tener suficiente agua, sino, que sea segura para el consumo humano.
Pablo Tamez Guerra, coordinador de calidad del agua de Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey, explicó que la potabilización es el eje central del sistema para garantizar que el recurso cumpla con los estándares establecidos por la Secretaría de Salud.
El suministro de la Zona Metropolitana proviene principalmente de fuentes superficiales como las presas ‘El Cuchillo’, Cerro Prieto y La Boca.
Posteriormente viaja cientos de kilómetros hasta la planta potabilizadora San Roque, en el municipio de Juárez.
Para que el agua cumpla con los estándares de calidad y sea apta para su consumo, pasa por cuatro fases de tratamiento: cloración, dosificación, filtración y floculación-sedimentación.
El proceso comienza cuando el agua cruda llega a un tanque, captando el líquido proveniente de los acueductos y agregándole una dosis inicial de cloro.
Posteriormente, se tienen los canales de Parshall, donde se aplica sulfato de aluminio y se forma un salto hidráulico, similar a una pequeña “cascada”, para hacer una mezcla homogénea.
Las partículas suspendidas se aglomeran, facilitando su eliminación en la siguiente etapa.
“Inicia con un proceso de cloración, de una oxidación fuerte, en el que eliminamos algunos compuestos orgánicos, bacterias y algunos otros elementos biológicos que pueda traer el agua. Posteriormente se adicionan algunos reactivos, con los cuales ayudamos a que todas las partículas que pudiera tener el agua se aglomeren y podamos filtrarlas, que es el siguiente paso. Después de esa filtración, finalmente se le adiciona cloro para asegurar que el agua se encuentre en estado de desinfección durante toda la red hasta llegar a los hogares”.
Posteriormente, pasa al “módulo de filtros”, donde se añaden reactivos que permiten agrupar las partículas suspendidas, facilitando su filtración.
Como paso final, pasa al proceso de “cloración”, para asegurar que el agua se mantenga desinfectada durante todo su trayecto hasta los hogares.
De manera constante, se realizan análisis químicos, físicos y microbiológicos para verificar que el agua cumpla con las normas oficiales mexicanas.
“Se realizan periódicamente una serie de pruebas, tanto químicas, físicas y microbiológicas, para estar garantizando en todo momento que el agua cumple con estas especificaciones que marca la misma Secretaría de Salud”.
Después de todo el proceso, el vital líquido entra a la tubería de Agua y Drenaje para posteriormente ser almacenada en tanques de abastecimiento antes de llegar a las tuberías de los hogares.
“El agua que se distribuye en Nuevo León es potable y segura para el consumo humano, por lo que su conservación y cuidado es tarea de todos”.
mrg