Hace 60 años, la familia de Ruth Rosa Icela incursionó en la producción y venta de dulces en Xochimilco. Hoy, a lo largo de tres generaciones, lo que inició como un sustento familiar se ha transformado en la elaboración de calaveritas y figuras de chocolate, convirtiendo aquel pequeño negocio en una historia viva que preserva una de las tradiciones más emblemáticas de México: el Día de Muertos.
En entrevista para MILENIO, Ruth Rosa Icela aseguró que el inicio de la temporada -Día de Muertos- trae a su hogar el aroma de chocolate y azúcar, así como la creación de las tradicionales calaveritas, herencia de su familia.
Ella es una artesana de Xochimilco, que junto con todo su equipo: Cielo Alondra Jiménez, Brisa Pisa, Esperanza Ruiz y Lisette Jiménez continúan con el negocio de La Casita de Chocolate, con el cual visten la tradición en octubre y noviembre, conservando esta vivencia mexicana y familiar.
"El negocio tiene 60 años. Toda la vida hemos sido artesanos y hemos trabajado todos los dulces. Desde mis abuelos, siguieron mis papás y hoy soy la tercera generación de mi familia".
Moldear el chocolate frente a la adversidad
Ruth tomó el mando del negocio cuando ella tenía aproximadamente 20 años; hoy lleva 40 años como la dueña de La Casita de Chocolate. Ella narra que han enfrentado muchos retos, por lo que han tenido que moldear y crear nuevas ideas para no desistir.
Covid-19 fue la mayor prueba que han tenido, así lo califica Ruth. Al igual que muchos negocios, tuvo que optar por entregar el producto a domicilio; sin embargo, las ventas bajaron a gran escala.
Durante esta temporada, Ruth estuvo a punto de cerrar y terminar con las décadas de trabajo de sus abuelos y padres, pero ella decidió no perder la batalla y seguir moldeando el chocolate como le enseñaron durante generaciones.
"Sí he pensando en diversas ocasiones en cerrar nuestro pequeño taller. Pensé 'si grandes empresas han cerrado, yo que soy una pequeña empresa qué me espero'. Después pensé 'no voy a tirar a la basura todo el esfuerzo de mis abuelos y mis padres', y fue así como hemos resistido", comentó.
Otro de los retos que han tenido con el negocio fue la competencia que surgió a sus alrededores; sin embargo, a decir de Ruth, esto ha sido parte de su crecimiento, ya que asegura: "Tener competencia siempre te hace mejorar la calidad de tu producto".
Azúcar, cacao y manos que dan forma al chocolate: elaboración
La elaboración de las calaveritas se realiza por etapas: colocar el material en el molde, decoración de las mismas y venta. El equipo de cinco mujeres que respaldan a Ruth siempre pone todo el amor y entrega en cada figura para que llegue al hogar de cada uno de sus clientes.
Además de calaveritas, en La Casita del Chocolate también crean figuras para diversas temporadas: Día de San Valentín, convivencias temáticas, Navidad e incluso pedidos especiales para fiestas.
Alcanzar nuevos mercados
El sueño de Ruth es alcanzar nuevos mercados dentro y fuera de la Ciudad de México. Ella espera que sus hijas, quienes pertenecen actualmente a su equipo de trabajo, continúen con el negocio familiar y crezcan más.
"Quiero que ellas lleguen donde yo no pude llegar. Que alcancen las metas que yo no alcancé. Que lleguen a mercados a los cuales yo no llegué".
La Casita de Chocolate es uno de los miles de negocios de artesanos capitalinos que día a día luchan por crecer y ofrecer sus productos a las personas. Para acudir a su negocio, puedes hacerlo en Camino Viejo a San Lucas 7, colonia Tablas de San Juan Lorenzo, Xochimilco, o hacer tus pedidos al número: 5543406004.
En cada detalle de estas calaveritas habita el alma de Xochimilco: manos artesanas que convierten la memoria en dulce y el recuerdo en una tradición eterna.
HCM