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  • Huellas en la ofrenda: Cuando los animales también regresan a casa por Día de Muertos

La ofrenda de la abuela Rebeca recuerda a 102 animales rescatados. | Foto: Polette Maqueda

Los altares de los fieles difuntos abren un espacio para recordar a las mascotas de la familia, en un contexto donde la empatía a los seres sintientes crece mientras que la tasa de natalidad baja.

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Poner la ofrenda de Día de Muertos no me había despertado tantos sentimientos como la de noviembre de 2024. Dos meses antes, mi perrita, una West Highland de nueve años, acababa de fallecer por una enfermedad; en ese tiempo solo sentía culpa y soledad, pero la idea de pensar que por una noche podría regresar a mí me hizo creer de verdad en la ancestral tradición.

Ese año imprimí una de las tantas fotos que tenía de ella y la coloqué en la ofrenda de muertos de mi familia, junto con su plato, una lata de comida, su pelota con la que siempre jugaba y una estatuilla de un perro genérico, tipo calavera, que encontré en una de las decenas de puestos de mi localidad.

Pese a que la mitología señala al xoloitzcuintle como el guía hacia el Mictlán (inframundo), ver animales en los altares de estas fechas no era algo tan común como lo es ahora; aunque algunas familias tenían alguna mascota, al momento de su pérdida el duelo se minimizaba y, por lo tanto, su recuerdo se quedaba a la deriva, en camino a formar parte de las historias olvidadas.

Pero el pensamiento colectivo ha cambiado, y los seres sintientes poco a poco han sido dignificados, con leyes que los protegen y que avalan su posición como un miembro más de la familia.  

Memoria por los animales también se refleja en el papel picado

Mi primer recuerdo sobre una ofrenda para los fieles difuntos que le diera una gran importancia a los animalitos se remonta a la de mi abuela Rebeca, una mujer que por años se dedicó de forma altruista a rescatar gatos y perros de situaciones vulnerables, a algunos de los cuales les abrió las puertas de su hogar, mientras que a otros los apoyaba para que no sintieran hambre y les acercaba los servicios veterinarios.

Sin embargo, no fue sino hasta los últimos cinco años cuando empecé a observar en los altares la representación de las mascotas, no solo con su alimento, sino también con figuras de yeso.

El dato...

Derrama económica de Día de Muertos

La tradición ancestral estaba prevista para generar este año 12 mil 22 millones de pesos como derrama económica en la Ciudad de México —según la Canaco—, beneficiando principalmente a las panaderías, florerías y comercios, por todos los productos que se necesitan para las ofrendas, que en esencia son cempasúchil, velas, papel picado, copal, pan de muerto y las calaveritas de azúcar.

En un recorrido por la romería de la Río Blanco, en la Gustavo A. Madero, son pocos los que todavía se dedican a ofertar productos para los altares y la decoración de los hogares, pues con el tiempo, los puestos de comida, ropa y accesorios arrasaron con los espacios.

Entre los comercios que aún atienden la demanda por el Día de Muertos, también se observa una transformación, pues por lo menos tres de cada diez venden productos para incluir a los animales en la ofrenda, ya sea por el papel picado de gatitos, las velas, calaveritas, chocolates y estatuillas de perritos y gatos, con gran variedad de colores y razas, así como marcos personalizados.

La señora Consuela Garduño lleva 30 años vendiendo papel picado en la romería de la Río Blanco, y al igual que otros comerciantes, señala que las ventas han bajado en años recientes, impulsado por dos razones: la competencia desleal por los productos de origen de China y la falta de transmisión de la tradición.

Por ello, ha incluido este año más variedad para los seres sintientes fallecidos, satisfaciendo una demanda que se hace más fuerte cada año.

“Ves un poco más, ¿por qué? Porque la gente, ya en lugar de hijos, ahora tiene animales. Sí, pues sí. Son perrhijos, de gathijos, lagarthijos, como sea, pero son, este, ya más animales que, digamos, que seres humanos. Y, entonces, están muy apegados a uno, y es porque cuando fallecen, les concede su ofrenda también para los animalitos”, dijo.

El Día de Muertos aunque proyecta beneficios económicos, los comerciantes ven las ventas a la baja. | Foto: Polette Maqueda
El Día de Muertos aunque proyecta beneficios económicos, los comerciantes ven las ventas a la baja. | Foto: Polette Maqueda

Más allá de los perrhijos: el vínculo afectivo entre humanos y animales

La inclusión de las mascotas en los altares de Día de Muertos forma parte de un creciente afecto hacia los animales, pues de acuerdo con el Inegi, en 2025, 85.7 por ciento de las personas manifestó sentir empatía con la vida no humana y 73.4 por ciento tiene una mascota en su hogar.

En ese sentido, el gasto en alimento para mascotas ha crecido 61 por ciento, pues las familias gastan hasta 800 pesos mensuales en este rubro, frente a los 500 pesos por pañales desechables, lo cual también estaría relacionado con la reducción en la tasa de natalidad.

A este amor por los seres sintientes, la población erróneamente le ha llamado el fenómeno perrhijos y gathijos, pero de acuerdo con la doctora en Ciencias Sociales y profesora en la FES Aragón de la UNAM, Angélica Ledesma —entrevistada por MILENIO—, el pensamiento no se trata de darle el lugar de un hijo al de un animal, sino de integrarlo como un miembro de la familia.

“Estamos ampliando el universo de seres con quienes somos capaces de construir vínculos y, por lo mismo, pues se convierten en seres que queremos recordar”, destacó.

Respecto a las razones sobre por qué hay una mayor sensibilidad hacia las mascotas de las que antes había, declara que no existe una respuesta concreta; sin embargo, señala que los estudios sobre las mascotas para proteger su integridad han generado una mayor conciencia sobre este tema.

“Nos empiezan a mostrar que los animales empiezan a estar como muy presentes en la organización de la vida urbana. Y, pues, que también a esto se suma que participen en la construcción de identidad y pertenencia. (...) Cuando colocamos una fotografía, ya sea de un perro, de un gato en la ofrenda, pues esta expresa que ese animal forma parte de nuestra historia y de la memoria”, mencionó.

Por otra parte, la licenciada Teresita Tinajero Fontán, fundadora y presidenta del Instituto Mexicano de Tanatología, analiza este fenómeno desde un punto psicológico, en el que explica que podría deberse a la soledad, la cual se habría disparado en pandemia por covid-19, cuando las familias se confinaron en sus hogares y, a falta de acompañamiento, las personas formaron vínculos más fuertes con las mascotas.

“Cuando una persona está muy sola, esta relación que crea con el perro, con la mascota, es mucho más profunda que lo que era antes”, explicó.
“En el duelo, las redes de apoyo son muy importantes, que son los familiares y los amigos, pero cuando no tienen esto (...) cuando muere una mascota, están devastados, y además es un duelo no reconocido”, indicó.

La venta de productos para las mascotas en los altares de Día de Muertos va en crecimiento. | Foto: Polette Maqueda
La venta de productos para las mascotas en los altares de Día de Muertos va en crecimiento. | Foto: Polette Maqueda

La ofrenda con los recuerdos de los 102 animales rescatados

Cuando Rebeca era apenas una adolescente, tuvo que enfrentarse a una situación que nadie quisiera experimentar hasta que pasen muchos años: la muerte de su madre. Durante ese difícil momento, recuerda que su única compañía era su gato Ricky, un felino que le habían regalado sus padres desde muy joven, que recuerda con mucho afecto debido a que le mostró una sensibilidad que nunca había visto al acostarse sobre el féretro de su mamá cuando la velaban en su casa.

Desde entonces, su empatía con los animales se fue reforzando, pues entendió que eran seres nobles y leales, que cuando uno los necesita, brindan alegría y compañía, y en los tiempos de enfermedad, la espiritualidad que a veces se pierde.

“Para los niños, son el amigo que juega con ellos; para los jóvenes, el que les presta atención (…); al viejo, la mejor compañía, el mejor confidente, el que no te juzga ni te corrige (...), el que te consuela”, dijo.

Su esposo, César, también era afín a los seres sintientes, y con el esfuerzo de su trabajo sacó adelante a su familia y apoyó la labor altruista de Rebeca, quien siempre que vio a un animal en condiciones vulnerables lo apoyó con comida y un techo.

Una vez que compraron su casa, el apoyo se hizo más grande, pues a todos los animales que les hizo la promesa de mejorar su vida, les abrió las puertas de su hogar, y poco a poco se hizo conocida en su colonia por ser rescatista y protectora de los perros y gatos de las calles.

“Señor César, con todo lo que usted gasta en mantener a tanto animal, ya tuviera usted un coche supermodelo”, recordó sobre los comentarios que la gente les hacía respecto a su ardua labor.
Rebeca nunca le negó el cariño a un animalito que la necesitara. | Foto: Polette Maqueda
Rebeca nunca le negó el cariño a un animalito que la necesitara. | Foto: Polette Maqueda

A lo largo de su historia, le cambió la vida a 102 animales: 60 gatos, 40 perros, un pato y una tortuga. Con 80 años, aún cuida a cinco seres de cuatro patas en su hogar, pero ya no se dedica activamente al rescate, pues desde que falleció su esposo, el dinero ya sólo le alcanza para mantenerse a ella misma.

Mientras coloca su ofrenda y escribe los nombres de aquellos compañeros de cuatro patas que fallecieron en este año, me cuenta el rescate de cada uno de ellos; algunos eran parte de una camada abandonada, otros experimentaron la crueldad, pero cada uno de ellos le regaló experiencias y cariño que jamás olvidará.

—¿No te dieron ganas de ya no tener otro?

—No, fíjate que la mayoría de la gente dice: “Yo no quiero otro porque sufro mucho”; y yo pienso, bueno, pensaba, en ese tiempo, ¿por qué uno no va a darle la oportunidad a otro que puede salvar?

Su altar de muertos no es como el tradicional, no tiene los siete pisos que representan el camino de las ánimas, pero está lleno de fotos de su familia, su esposo y de todos esos seres de cuatro patas a los que cuidaron, a los que acompaña con una cruz que tiene imagen de San Francisco de Asís, patrono de los animales.

“Aquel que en su vida no haya amado un animal, parte de su alma permanece sin despertar”, se lee en su ofrenda.

PNMO

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Polette Maqueda
  • Polette Maqueda
  • Periodista egresada de FES Aragón UNAM. Consciente de querer hacer un cambio al otorgar un espacio a todos los que quieren dar a conocer su versión de la historia. Empatizando con las situaciones de vida
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