El cáncer de mama es uno de los tipos de cáncer más frecuentes en el mundo y representa una de las principales causas de muerte por esta enfermedad entre las mujeres. Por ello, cada octubre se conmemora el Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama, una iniciativa que busca promover la prevención, la detección temprana y el acceso a la atención médica.
Aunque esta enfermedad puede desarrollarse sin presentar síntomas en sus primeras etapas, existen cambios físicos que pueden servir como señales de alerta. Reconocerlos permite buscar atención médica oportunamente, incluso cuando no hay dolor ni otras molestias.
Es importante recordar que la presencia de alguno de estos signos no significa necesariamente que exista cáncer. Sin embargo, cualquier cambio nuevo o persistente en las mamas debe ser evaluado por un profesional de la salud.
¿Cuáles son los primeros signos del cáncer de mama?
Los síntomas pueden variar de una persona a otra. Entre los cambios que conviene identificar se encuentran los siguientes:
- Bultos o masas en la mama: la aparición de una bolita o zona endurecida es uno de los signos más conocidos. Puede ser indolora, aunque también existen bultos que causan molestias.
- Engrosamiento o inflamación: una parte de la mama puede sentirse más firme, hinchada o diferente del tejido que la rodea.
- Cambios en la forma o el tamaño: una mama puede presentar modificaciones recientes en su apariencia sin una causa aparente.
No todos los bultos son cancerosos, pero es importante consultar a un médico cuando aparece uno nuevo o se identifica un cambio inusual.
Alteraciones en la piel de las mamas
La piel también puede presentar cambios que requieren atención. Entre ellos se encuentran:
- Hundimientos o hendiduras: zonas de la piel que parecen retraerse o formar pequeños hoyuelos.
- Aspecto de piel de naranja: la superficie adquiere una textura rugosa, con poros más visibles.
- Enrojecimiento o descamación: irritación, inflamación o cambios persistentes en la piel de la mama o alrededor del pezón.
Estas alteraciones pueden tener diferentes causas, pero si aparecen recientemente o no desaparecen, es recomendable solicitar una valoración médica.
Cambios en los pezones y secreciones inusuales
Otra señal de alerta es la modificación repentina de la apariencia del pezón, especialmente cuando comienza a hundirse hacia dentro sin que esto ocurriera anteriormente.
También debe prestarse atención a cualquier secreción que salga del pezón sin apretarlo, en particular si contiene sangre, aparece espontáneamente o proviene de una sola mama y no está relacionada con la lactancia.
Bultos en las axilas y otros signos de alerta
La aparición de una bolita o inflamación en la axila o cerca de la clavícula también puede requerir una revisión médica, ya que en algunos casos puede relacionarse con cambios en los ganglios linfáticos.
¿Qué hacer si identificas alguno de estos síntomas?
Ante cualquier cambio nuevo en las mamas, lo recomendable es acudir a una consulta médica sin demora. La evaluación puede incluir una exploración física y estudios de imagen, como una mastografía o un ultrasonido, según la edad, los síntomas y los antecedentes de cada persona.
La detección temprana es importante porque permite identificar la enfermedad en etapas en las que el tratamiento puede ser más eficaz.
Por esta razón, conocer los cambios en el cuerpo, acudir a las revisiones médicas recomendadas y no ignorar las señales de alerta son medidas fundamentales para cuidar la salud mamaria.