Es probable que en algún punto de tu vida te hayas cruzado con una persona que disfruta ver a los demás fracasar, que les vaya mal en algún ámbito de su vida, esto, según la psicología, no las hace específicamente malas.
De acuerdo con una entrevista hecha por un medio español a la psicóloga Leticia Martín Enjuto, hay una explicación razonable para éste sentimiento, en MILENIO te explicamos al respecto.
¿Eres mala persona?
Según la psicóloga, experimentar cierta satisfacción cuando otra persona falla, en especial alguna cercana, no es algo que te convierta en una persona malvada o cruel, en realidad, está reflejando una respuesta emocional natural.
Es un fenómeno muy frecuente a pesar de que la población sufre tanto problema por admitirlo. Sentir ésta satisfacción momentánea no anula la capacidad de una persona de empatizar o sentir compasión por otros.
Leticia explica que ambos sentimientos pueden “coexistir” y no definen de todo el carácter persona, esto siempre y cuando sea una sensación ocasional y no un constante deseo de daño permanente.
“Cuanto más importante sea la comparación para la identidad de una persona, mayor probabilidad existe de que experimente este tipo de reacción emocional”, declaró
¿Por qué ocurre?
La causa principal de éste suceso es la comparación social, ya que el ser humano está acostumbrado a evaluar sus logros basándose en los ajenos, sirve como un mecanismo para medir las capacidades propias con las de los demás.
Al ver que una persona más exitosa que tú tropieza, se rompe esa “brecha de superioridad”, por lo que deja de verse como una persona perfecta e inalcanzable y produce un sentimiento de alivio emocional al sentir equilibrio.
La doctora explicó que éste placer no nace en sí del dolor ajeno, sino de diferencia de niveles en los que te compares, pues se reduce el sentimiento de insuficiencia al observar que otras personas también enfrentan errores o dificultades.
“Cuando alguien que percibimos como más exitoso experimenta un fracaso, la distancia que sentíamos respecto a esa persona puede reducirse temporalmente, generando una sensación de alivio o equilibrio emocional”.
¿Qué factores impulsan éste sentimiento?
Existen múltiples razones por las que podrías sentirte así, pero éstas están fomentadas por factores como una autoestima frágil, pues ante la inseguridad, un error de quienes consideran “rivales” compensa psicológicamente, es una protección de la imagen propia.
La relación entre las dos personas también influye directamente, pues cuanto más relevante es la comparación, más probable es que se experimente éste sentimiento. Por su parte, la doctora explica que si esto ocurre con frecuencia, puede deberse a conflictos emocionales profundos, mientras que si es algo muy ocasional, solo es una reacción pasajera.
“Cuanto más importante sea la comparación para la identidad de una persona, mayor probabilidad existe de que experimente este tipo de reacción emocional”
El sentido de justicia
Martín Enjuto explicó también que a veces se disfruta del tropiezo ajeno cuando se considera que los privilegios o éxitos fueron obtenidos de forma injusta, pues genera una sensación de equilibrio y reparación social.
El fracaso se percibe como una “corrección del destino”, según explica, pues se cree que finalmente se hizo justicia ante ventajas no merecidas.
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