A días de que la NASA intente lanzar Artemis II, una misión histórica que llevará nuevamente a humanos a orbitar la Luna tras más de 50 años, surge una pregunta clave: ¿dónde están los latinos en este proyecto? Aunque ninguno forma parte de la tripulación, su presencia sí es fundamental en áreas críticas que harán posible el éxito del viaje.
El proyecto ha enfrentado múltiples retrasos por desafíos técnicos, especialmente en sistemas de la nave y el cohete. Sin embargo, autoridades de la agencia aseguran que tanto la tripulación como la infraestructura están prácticamente listas, aunque aún quedan pruebas clave antes del despegue.
La misión llevará a cuatro astronautas —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— a orbitar la Luna durante aproximadamente 10 días, sin aterrizar, como paso previo a futuras misiones que sí buscarán llevar humanos a la superficie.
Pero mientras los reflectores apuntan a la tripulación, hay una historia menos visible: la participación latina en el corazón de esta misión.
Una de las figuras clave es Liliana Villarreal, ingeniera colombiana responsable de la fase final del viaje. Su equipo se encargará de recuperar a los astronautas tras el amerizaje de la cápsula Orion, un momento crítico donde cualquier error puede poner en riesgo la misión.
En el desarrollo técnico, destaca Luis Adolfo Saucedo, ingeniero mexicano con más de 25 años en la NASA, quien ha participado en la seguridad estructural de la nave, incluyendo el análisis del escudo térmico, pieza esencial para soportar temperaturas extremas al reingresar a la Tierra.
Desde el control de misión, la colombiana Diana Trujillo forma parte del equipo que monitorea cada fase del vuelo en tiempo real, mientras que Rosa Ávalos-Warren lidera áreas de comunicación que permiten mantener el enlace constante entre la nave y la Tierra, incluso a cientos de miles de kilómetros de distancia.
La seguridad de la tripulación también depende de la ciencia. Investigadoras como Yaireska Collado-Vega analizan el clima espacial y las tormentas solares, factores que pueden representar un riesgo para los astronautas fuera de la protección del campo magnético terrestre.
A nivel internacional, la participación latinoamericana también se hace presente. La CONAE contribuirá con el satélite ATENEA, que viajará como carga secundaria para realizar mediciones científicas, mientras que México forma parte de los acuerdos de cooperación a través de la Agencia Espacial Mexicana.
Artemis II no solo representa un paso hacia el regreso a la Luna, sino también un recordatorio de que la exploración espacial es un esfuerzo global. Aunque los latinos no estén en la cabina de mando, su trabajo está presente en cada sistema, cada cálculo y cada decisión que hará posible esta misión histórica.
JCM