En la actualidad las redes sociales están inundadas de información sobre salud mental. Trastornos como la depresión y la ansiedad, que durante años fueron considerados un tabú, hoy forman parte de la conversación pública.
Sin embargo, también han popularizado términos que con frecuencia se utilizan de manera incorrecta, como el narcisismo, una condición que suele confundirse con simples rasgos de personalidad cuando, en algunos casos, puede tratarse de un trastorno que requiere atención profesional.
Para ello, el especialista en psiquiatría, José Ontiveros, explicó durante una entrevista con Víctor Martínez para la sección “Tu Médico en Telediario” que el narcisismo, cuando alcanza un nivel patológico, forma parte de los trastornos de la personalidad y se caracteriza por una necesidad constante de admiración, una percepción exagerada del propio valor y una marcada dificultad para reconocer las emociones de quienes los rodean.
Quienes presentan este trastorno dependen emocionalmente del reconocimiento de los demás para mantener una imagen positiva de sí mismos. Cuando esa admiración no llega, suelen experimentar frustración, enojo o sentimientos de ofensa.
“No están bien si no reciben halagos. Necesitan que otras personas reconozcan constantemente su supuesto valor”, señaló.
Esa necesidad permanente de validación puede reflejarse en distintos escenarios de la vida diaria. Desde exigir un trato especial en espacios públicos hasta intentar sobresalir constantemente en el trabajo o monopolizar conversaciones para convertirse en el centro de atención.
Ontiveros explicó que esta conducta también suele trasladarse a las relaciones de pareja, donde la necesidad de admiración puede convertirse en manipulación emocional, control e incluso celos excesivos.
“La pareja termina teniendo la obligación de admirarlos todo el tiempo para que puedan sentirse seguros”, comentó.
En el ámbito laboral, el especialista indicó que existen personas que buscan sobresalir de manera permanente, aunque sus aportaciones no necesariamente sean relevantes. Cuando no reciben el reconocimiento esperado, reaccionan con molestia o resentimiento hacia quienes los rodean.
Uno de los principales obstáculos para atender este trastorno es que, en la mayoría de los casos, quien lo padece no identifica que existe un problema.
“Generalmente llegan a consulta porque la pareja, la familia o los compañeros de trabajo les señalan que su comportamiento está afectando las relaciones”, explicó.
A diferencia de otros padecimientos psiquiátricos, el tratamiento del trastorno narcisista de la personalidad no depende de medicamentos. Ontiveros señaló que la herramienta más efectiva es la psicoterapia, cuyo objetivo consiste en desarrollar autoconocimiento, fortalecer la autoestima de manera saludable y disminuir la dependencia hacia la aprobación externa.
“Detrás de muchos narcisistas existe una persona profundamente insegura que necesita sentirse aprobada para tener estabilidad emocional”, afirmó.
Advirtió sobre el papel que desempeñan actualmente las redes sociales, donde muchas personas construyen versiones idealizadas de sí mismas buscando reconocimiento mediante fotografías, logros o estilos de vida cuidadosamente seleccionados.
“No necesariamente significa que quien utiliza redes sociales tenga un trastorno narcisista, pero sí reproduce el mismo mecanismo de buscar admiración mostrando únicamente la mejor versión de sí mismo”, indicó.
Añadió que la imagen proyectada en internet rara vez refleja la realidad completa de una persona, ya que la mayoría muestra únicamente aquello que desea que los demás observen.
“Las redes funcionan como una fachada donde se proyecta éxito, bienestar o incluso sufrimiento cuando eso genera atención”, explicó.
Otro aspecto relevante es que algunas personas con este trastorno recurren a la victimización como una estrategia para mantener el interés y la atención de quienes los rodean: “Puede convertirse en una forma de manipulación para seguir obteniendo reconocimiento”.
El especialista aclaró que esta conducta no implica necesariamente que la persona experimente el sufrimiento que expresa, sino que representa un recurso para conservar el protagonismo dentro de sus relaciones.
En los casos más severos puede presentarse lo que la psiquiatría denomina narcisismo maligno, una variante caracterizada por una marcada falta de empatía y una capacidad importante para causar daño emocional a otras personas.
“Son individuos con muy poca sensibilidad hacia las emociones ajenas. Pueden ser extraordinariamente crueles porque permanecen centrados únicamente en sus propias necesidades”, explicó Ontiveros.
Finalmente, el psiquiatra destacó que buscar ayuda profesional permite que muchas personas identifiquen patrones de conducta que afectan su entorno y desarrollen herramientas para establecer relaciones más saludables.
Aunque el término narcisista se ha popularizado como un calificativo cotidiano, los especialistas insisten en que el diagnóstico debe realizarse únicamente por profesionales de la salud mental, evitando etiquetar comportamientos aislados como si se tratara de un trastorno clínico.
nrm