¿Alguna vez has visto un rostro en una pared, un animal entre las nubes o una figura en una simple mancha? Aunque esos elementos no tengan realmente esas formas, el cerebro puede interpretarlos como algo conocido.
Este fenómeno se conoce como pareidolia y está relacionado con la manera en que nuestra mente organiza los estímulos que recibe, utilizando experiencias y categorías previas para encontrar patrones reconocibles donde solo existen formas ambiguas.
¿Qué es la pareidolia y por qué vemos figuras donde no existen?
De acuerdo con el trabajo de investigación Pareidolia, de Ma. de Lourdes Ortega Domínguez, esta experiencia perceptiva ha sido relacionada con la manera en que los seres humanos organizan la información que reciben de su entorno.
La autora explicó que las personas pueden descubrir personajes o animales en distintas estructuras y que este fenómeno está vinculado con sus experiencias y referencias culturales.
Ortega retomó a Romolo Capuano para explicar que la mente necesita categorizar el mundo debido a la enorme cantidad de estímulos que recibe. Para hacerlo, utiliza categorías y esquemas construidos a partir de experiencias anteriores, que funcionaban como referencias para organizar nuevas percepciones.
Este mecanismo permite reducir la desorganización frente a la diversidad de estímulos, aunque también puede provocar errores de percepción.
En determinadas circunstancias, una forma ambigua puede ser interpretada de acuerdo con un esquema conocido y adquirir un significado que no corresponde con su realidad física.
Diferencia entre la ilusión y la alucinación
El trabajo también establece una diferencia entre ilusión y alucinación. En palabras de Capuano: “La Ilusión es una distorsión que lleva a percibir cualquier cosa de manera deforme a su realidad física”. En cambio, “en la alucinación se percibe un objeto que no existe y es considerado como real”.
La pareidolia se relaciona con ese proceso porque parte de un campo real de percepción poco estructurado. Así, una textura, una sombra o una superficie irregular puede ser asociada con algo familiar.
Además, las expectativas, deseos, temores, temperamentos y categorías interactúan y condicionan la manera en que las personas perciben el mundo.
Por ello, una misma estructura puede generar interpretaciones diferentes. La investigadora señaló que un mecánico puede observar un motor en una forma, mientras que un físico puede identificar una explosión nuclear y un biólogo, un champiñón.
La pareidolia puede estimular la creatividad
El fenómeno no fue presentado únicamente como un error perceptivo. La investigación de Ortega Domínguez planteó que provocar pareidolias pueda convertirse en una estrategia para favorecer la creatividad, particularmente en el dibujo y la ilustración.
Para ello se pueden utilizar manchas de tinta o pintura, papeles arrugados, textiles plegados o fotografías de elementos deteriorados. Después de identificar una figura, el proceso creativo continúa a través de su transformación y desarrollo.
De acuerdo con la autora, esta búsqueda de formas en estructuras caóticas permite encontrar nuevos puntos de partida para crear. Así, aquello que inicialmente parecía una simple mancha, grieta o textura se puede convertir en el comienzo de una representación.
La pareidolia, por tanto, muestra cómo la percepción no consiste únicamente en registrar lo que estaba frente a los ojos. También implica organizar, comparar y atribuir significado a los estímulos. El fenómeno permite entender por qué una superficie aparentemente común puede convertirse, para quien la observaba, en un rostro, un animal o cualquier otra figura reconocible.
APC