El bienestar físico incluye prestar atención a zonas del cuerpo que, aunque no son visibles, cumplen funciones fundamentales para la calidad de vida. Una de ellas es el piso pélvico, esencial para el control de funciones básicas y el soporte de órganos internos.
Su cuidado es importante para prevenir problemas de salud que te generarán complicaciones en tu vida diaria, por ello te explicamos cómo funciona y el cuidado que los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados Unidos comparten.
¿Qué es el piso pélvico?
De acuerdo con MedlinePlus, el piso pélvico es un grupo de músculos y tejidos que forman una especie de cabestrillo o hamaca a través de la pelvis.
Por su parte, el Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK) de los NIH precisa que estos músculos se estiran desde el frente hasta la parte de atrás de la pelvis, brindando soporte a órganos clave como la vejiga, el recto y, en el caso de las mujeres, el útero.
¿Qué trastornos y problemas derivan del piso pélvico?
Cuando esta estructura muscular se debilita o se lesiona, surgen los denominados trastornos del piso pélvico (PFD), lo que puede derivar en problemas de control de la vejiga (incontinencia urinaria), dificultades en el control intestinal (incontinencia fecal) o escapes de gases en momentos inesperados.
Un problema común es el prolapso de los órganos pélvicos, donde los órganos descienden de su posición normal. Entre las variantes específicas se encuentran el cistocele (caída de la vejiga), el prolapso rectal y el prolapso uterino.
Las causas principales de este debilitamiento suelen ser el embarazo, el parto, la obesidad, el envejecimiento y cirugías previas.
Síntomas de alerta y métodos de diagnóstico
El Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano (NICHD) señala que los síntomas pueden superponerse entre diferentes trastornos, pero los más frecuentes incluyen:
- Sensación de pesadez, hinchazón o dolor en la vagina que empeora al final del día
- Sentir o ver un "bulto" que sale de la vagina
- Dificultad para comenzar a orinar o vaciar la vejiga por completo
- Pérdidas de orina al toser, reír o hacer ejercicio
- Estreñimiento o dificultad para controlar los gases
Para el diagnóstico un examen físico pélvico suele ser suficiente para detectar bultos de prolapso.
Sin embargo, se pueden realizar pruebas especializadas como la manometría anal (fuerza del esfínter), la cistoscopia (inspección de la vejiga), estudios urodinámicos o ultrasonidos endoanale.
Los ejercicios de Kegel: Método preventivo
Uno de los tratamientos y métodos preventivos más recomendados son los ejercicios de Kegel, también conocidos como entrenamiento de los músculos del piso pélvico.
Según el NIDDK, estos consisten en apretar, sostener y relajar los músculos de la zona pélvica de forma sencilla.
Sirven para fortalecer los músculos y detener fugas de orina o heces, e incluso algunos estudios sugieren que pueden mejorar la función sexual tanto en hombres como en mujeres.
¿Cómo cuidar tu piso pélvico?
Para mantener un piso pélvico saludable, se sugiere tener una rutina de ejercicios, como los de Kegel al menos tres veces al día en diferentes posiciones.
Factores como el sobrepeso y la obesidad ejercen presión constante sobre el área. Mantener un peso saludable es vital, los mismo que evitar el esfuerzo crónico, al tratar el estreñimiento crónico y evitar el esfuerzo excesivo.
Por último, ten en cuenta acudir con un médico o terapeuta especializado para tratarte.
YRH