La tuberculosis se mantiene como uno de los mayores desafíos de la salud pública global y figura entre las principales causas de mortalidad en el mundo, en un contexto donde la innovación en vacunas y la colaboración internacional se perfilan como claves para erradicarla hacia 2035, de acuerdo con especialistas del sector farmacéutico.
Aunque suele considerarse una enfermedad del pasado, la tuberculosis continúa activa y con alta carga de enfermedad.
Tan solo en México, el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica reportó 21 mil 170 casos en 2025, cifra que supera ampliamente los 7 mil 237 casos de Covid-19 registrados en el mismo periodo.
Las entidades con mayor incidencia han sido Baja California, Veracruz, Guerrero, Sonora, Tamaulipas, Chiapas, Nuevo León y Tabasco, lo que refleja una distribución persistente en regiones con condiciones de vulnerabilidad social y acceso limitado a servicios de salud.
El impacto de la pandemia por Covid-19 agravó este panorama al interrumpir acciones clave como la prevención, el diagnóstico oportuno y el tratamiento, lo que revirtió avances logrados durante años en el control de la enfermedad.
“Hablar de tuberculosis también implica hablar de prevención inteligente. Apostar por la vacunación no sólo protege vidas, también fortalece la capacidad de respuesta de los sistemas de salud”, afirmó Jorge Tanaka.
El especialista subrayó que el riesgo de desarrollar la enfermedad puede reducirse con la aplicación de vacunas existentes y la adopción de estilos de vida saludables, aunque reconoció que los desafíos actuales exigen nuevas herramientas más eficaces.
En este contexto, la Organización Mundial de la Salud impulsa el desarrollo de nuevas vacunas a través de un Consejo Acelerador, con el objetivo de ampliar la protección no solo a niños, sino también a adolescentes, adultos y pacientes con tuberculosis multirresistente.
“El apoyo y la inversión en innovación serán cruciales para alcanzar el objetivo de poner fin a la epidemia mundial de tuberculosis para 2035”, señaló Tanaka.
Actualmente, la investigación avanza con diversas plataformas de vacunas candidatas, entre ellas de células completas, proteínas adyuvadas y tecnologías recombinantes, lo que refleja el dinamismo científico en la búsqueda de soluciones más eficaces.
Además, las alianzas público-privadas y la cooperación internacional se consideran fundamentales para acelerar el desarrollo, producción y acceso equitativo a estas nuevas herramientas, replicando modelos de colaboración vistos durante la pandemia.
“La colaboración internacional ofrece una esperanza renovada. El intercambio de datos y la transparencia serán cruciales para lograr cero tuberculosis en 2035”, dijo el especialista.
La tuberculosis, pese a ser prevenible y tratable, sigue evidenciando las brechas en los sistemas de salud y la necesidad urgente de reforzar estrategias integrales que incluyan vacunación, diagnóstico temprano y acceso efectivo a tratamiento.