La participación femenina en el mercado laboral comienza a disminuir a partir de los 40 años, una tendencia que preocupa a especialistas.
De acuerdo con Mamen Díaz, cerca de 30 por ciento de la brecha salarial entre hombres y mujeres de entre 40 y 60 años no se explica por variables como educación, experiencia o tipo de empleo.
Para la cofundadora de Sin Reglas, esto apunta a “factores invisibles”, entre ellos temas de salud, estigmas o discriminación. Uno de los más relevantes es la menopausia, una etapa que durante años ha sido poco estudiada.
Según el Estudio sobre los efectos de la transición a la menopausia en la participación económica de las mujeres en México, 67 por ciento de las mujeres reporta que los síntomas asociados a esta etapa afectan su desempeño laboral, con impactos en productividad, presentismo —es decir, estar en el trabajo sin rendir plenamente, ya sea por enfermedad, desmotivación o falta de tareas— y ausentismo. En algunos casos, incluso derivan en renuncias.
¿Qué hallazgos encontraron en su estudio?
La participación femenina en el mercado laboral disminuye conforme avanza la edad. A partir de los 40 años empieza a bajar. El segundo hallazgo es la brecha salarial entre hombres y mujeres de entre 40 y 60 años. Lo interesante es que cerca de 30 por ciento de esa brecha no se explica por variables como tipo de empleo, nivel educativo o experiencia laboral.
Eso nos lleva a pensar que existen elementos invisibles. Cuando hablamos de ellos nos referimos a factores como temas de salud, estigmas o discriminación. Son variables que todavía necesitamos estudiar más para cuantificarlas con precisión, porque seguramente se trata de un fenómeno multifactorial. Pero es fundamental entender por dónde se están generando estas pérdidas de empleadas.
¿Qué efectos tiene la menopausia en el desempeño laboral de las mujeres?
La mujer entra en la etapa de la menopausia sin información ni acompañamiento. Al mismo tiempo empiezan a aparecer síntomas que tienen impacto en su vida laboral.
En el último estudio que realizamos, 67 por ciento de las mujeres reportó que estos síntomas afectan su desempeño laboral. Vemos impactos en productividad, aumento del presentismo y también mayor ausentismo. En los casos más extremos, algunas mujeres incluso renuncian.
¿Qué otras variables consideran urgente empezar a medir en México?
Necesitamos medir el costo y el beneficio de apoyar a las mujeres en esta etapa de la vida. Para las empresas implica ciertos costos implementar políticas de acompañamiento, pero también puede generar beneficios claros.
Al final, esto debe verse como un retorno de inversión. Cuando existan políticas que acompañen a las mujeres durante esta etapa, las empresas pueden obtener mejores resultados.
¿Por qué es importante hablar abiertamente de la menopausia hoy?
Durante muchos años la menopausia fue una conversación pendiente. Cuando un tema no se habla, se genera una zona de silencio que termina produciendo percepciones negativas o estigmas contra la mujer.
Lo que necesitamos es poner reflectores sobre el tema y abordarlo desde tres frentes: el sector público, el privado y el social. Esos tres factores pueden ayudar a cambiar la narrativa y abrir la conversación.
¿Qué políticas públicas y medidas laborales se necesitan frente a la menopausia?
Desde la política pública, el primer paso es generar más datos. Lo que no se mide no se puede gestionar. Necesitamos seguir investigando para diseñar políticas efectivas.
También se requieren campañas de salud pública dirigidas a mujeres y hombres, a profesionales de la salud y a empresas. Sería importante incorporar esta etapa de la vida de las mujeres en contenidos educativos, porque actualmente no se aborda.
Otro punto clave es desarrollar normativas y protocolos de atención a nivel estatal y federal que incluyan este ciclo de vida dentro de los sistemas de salud. Hoy muchos tratamientos —hormonales y no hormonales— tienen un costo elevado, por lo que también se necesita cobertura médica.
Finalmente, se requiere más atención especializada e integral que contemple los aspectos físicos, psicológicos, cognitivos y emocionales, porque la menopausia impacta en todos esos ámbitos.
En el caso de las empresas, hay varias acciones posibles: adecuar los entornos laborales —por ejemplo en temas de ventilación, acceso a agua o espacios de descanso—, sensibilizar a líderes y equipos de trabajo, y crear redes de apoyo y acceso a atención médica especializada.
Así como se ha avanzado en temas como la menstruación, la maternidad y lactancia, la menopausia sigue siendo una conversación pendiente en todos los lugares de trabajo.
ella dice..."La menopausia sigue siendo
Una conversación pendiente”
¿Cuál es el costo económico de ignorar la menopausia en el trabajo?
Al final, como sociedad y como economía esto se traduce en días laborales perdidos. En el Reino Unido, por ejemplo, se han estimado cerca de 14 millones de días de trabajo perdidos al año por no atender adecuadamente la menopausia en los lugares de trabajo.
Además, esta etapa coincide con el momento en que muchas mujeres están en la cima de su carrera profesional, liderando equipos y tomando decisiones estratégicas dentro de las empresas.
Si los síntomas biológicos no se atienden, terminan afectando indicadores clave de la economía de los países.
AAL