No existe un “manual” para superar el duelo por la muerte de una mascota. Las emociones de una familia que despidió a su perrito de 20 años no serán las mismas de aquellas cuyo gatito falleció repentinamente; y mucho menos lo será su proceso.
Lo que sí es que resulta casi inevitable que en algún momento del duelo llegue la pregunta “¿cuándo puedo volver a tener otra mascota?”. Sin embargo, para dar respuesta al “cuándo”, la tanatóloga, Jackie Herrera, sugiere primero dar respuesta al “¿me siento preparada o preparado para ello?”.
Sustituir no significa superar el duelo
En entrevista con MILENIO, la especialista explicó que esta estrategia —de comprar o adoptar una nueva mascota tras la muerte de la anterior —es común en mamás y papás que buscan consolar a sus pequeños. Pero si el duelo no se ha trabajado, esta medida puede resultar perjudicial no sólo para el niño o la niña (o cualquier adulto), también hacia el propio animal.
“Si yo no he solucionado las emociones que tenía pendiente o el vínculo que tenía pendiente con el primer animalito, muy difícilmente voy a poder crear un nuevo vínculo o apegarme con esa nueva mascota. (...) La sustitución nunca va a ser una manera de aliviar un duelo”.
De hecho, agregó, a nivel de crianza, “si el niño ve que cuando algo que es importante muere y papá o mamá rápidamente lo reemplazan, él aprende que así es como se hace. Entonces cuando él crezca y pierda algo más o pierda una persona o pierda una relación, pues va a tratar como dicta el refrán de un clavo saca otro clavo”.
¿Cuándo volver a tener otra mascota?
La respuesta a esta pregunta no depende del tiempo, sino de la persona: “Tiene que ser muy honesta y decir si lo está haciendo para reemplazar, porque no quiere estar sola o porque no soporta ver los platitos vacíos. De ser así, no sería lo más adecuado”.
El caso de Abigail lo ejemplifica bien: una joven publicista cuya perrita poodle, de nombre Mimí, falleció en el 2020 y, pese a reconocer que el cariño de un perro le resulta fundamental para su día a día, esperó un año para adoptar a Sumi, su actual mascota.
“Nos sentíamos más preparados. Había cosas que hacíamos (con Mimí) y que no eran las adecuadas. Por eso que veo a Sumi le digo: ‘Tienes la vida que tienes por Mimí. Deberías estar agradecida’”, recordó en entrevista con MILENIO.
Bajo ese tenor, Herrera señaló que el mejor momento —emocional y psicológicamente hablando —para volver a tener un animal de compañía es “cuando te sientes tranquilo acerca de lo que sucedió”. Es decir, cuando pensar en la antigua mascota genera nostalgia y ya no culpa ni llanto desconsolado ni rencor.
“A lo mejor la persona siempre se acordará de su perrito. Quizás se le llenan los ojos de alegría, pero no será lo mismo que en un primer momento donde había mucho llanto, culpa y emociones incómodas”.
Puntos clave para enfrentar el duelo
La muerte de una mascota puede ser tan dolorosa como el fallecimiento de un familiar o una persona cercana. Y, por ende, debe tratarse como tal.
De hecho, las recomendaciones que Herrera planteó en la entrevista son similares al duelo por un ser humano, destacando:
- Hacer válidas las emociones - permitirse llorar y vivir la pérdida.
- Aplicar un ritual de despedida - ya sea cremando a la mascota y colocarla en un lugar especial de la sala o utilizar sus cenizas para plantar un árbol. O sea, “algo que nos haga sentir que estamos dando un cierre”.
- Cuidar a nosotros mismos - procurar el descanso y alimentarnos adecuadamente, así como alejarse del consumo de alcohol o de otras sustancias.
ASG