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Con equinoterapia buscan dar esperanza a pacientes

Salud

Vázquez Mota confía en que no se afecte el tratamiento en la Sedena, pues ayuda a discapacitados.
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Dereck, con tres operaciones a corazón abierto, desde hace tres años se sometió a equinoterapia, ahora hace saltos de 1.10 metros con Bonita.

Como él, decenas de menores, jóvenes y adultos asisten a terapias con caballos y yeguas en el deportivo del Estado Mayor Presidencial (EMP), ahora Centro Ecuestre de la Secretaría de la Defensa (Sedena).

Desde el pasado 1 de diciembre, el EMP desapareció por orden del Ejecutivo bajo la perspectiva de que solo es una cuestión de militares y marinos dedicados a la seguridad del primer mandatario y su familia.

Sin embargo, también realizan estas terapias, las cuales se siguen brindando, aunque algunos padres de familia están inciertos del futuro que tendrán las actividades con las que sus hijos han aprendido a caminar y a realizar otras actividades motrices que parecían imposibles.

“Es un rostro que nos permite ver a las fuerzas armadas desde otra perspectiva. Hemos visto como se ha estigmatizado, incluso se les ha agraviado diciendo: ¡Quítenles ese deportivo!, quiero que la gente sepa qué sucede dentro de estas instalaciones están cambiando la vida de los niños”, dijo Josefina Vázquez Mota, presidenta de la Comisión de Derechos de la Niñez y de la Adolescencia.

En tanto, Arlette Ramos, madre de Dereck, pidió a las autoridades continuar con el apoyo y no desaparecer las equinoterapias que ayudan a personas con síndrome de Down, hidrocefalia o autismo.

“Pido, como todos los papás, que se siga brindando el apoyo (aunque ya desapareció). Hemos ido a muchas terapias, pero desde que llegamos aquí es una transformación, dan cambios muy drásticos”, expresó.

El encargado de brindar estos tratamientos es el teniente coronel médico cirujano retirado del EMP Ramón Vázquez, quien destacó que no solo brindan terapias, sino que se incluye a los niños en actividades productivas.

Dereck, de 12 años, quien viste una sudadera de color rojo, pantalón de mezclilla y tenis, dijo a M2 que la equinoterapia lo ayudó a disminuir el estrés.

“Es muy divertido estar ahí con el caballo, interactuar con él y con los niños. Mi yegua se llama Bonita. Empecé cuando tenía 9 años. Esta actividad ayuda a muchas personas ahora quiero competir en saltos”, afirmó.

Arlette, mamá de Dereck, también se apoyo de la equinoterapia y pudo evitar una cirugía con prótesis de titáneo, ya que se apoyaba de un bastón para caminar.

“Desde que llegué ya no necesito cirugía, de repente me doy cuenta que gran parte de mi situación era la cuestión emocional por lo que estaba pasando con el niño”.

La mujer platicó que la motivó ver la evolución de su hijo, quien llegó a las terapias por situaciones de hiperactividad y déficit de atención.

“Necesitaba más atenciones, más actividad, y los doctores me decían que no iba a tener un grado de movilidad e inteligencia y vemos que es todo lo contrario, ahora ya monta y quiere seguir en la equitación. Yo no le pongo la veladora al caballo, me consta que gran parte es del doctor”, mencionó.

El médico Ramón Vázquez comentó que cuenta con 30 jinetes a quienes se les imparte terapia tres veces a la semana y en algunas ocasiones se pide una cooperación voluntaria dependiendo del nivel socioeconómico, ya que se necesita mantenimiento de los caballos y equipo.

Dijo que a pesar de los cambios en el Estado Mayor Presidencial, ha recibido apoyo de las autoridades: “Me han abierto las puertas, respetan el área, de momento no he tenido ninguna afectación, incluso antes tenía dos caballos y ahora tengo siete”.

El teniente coronel dijo que a través de la rehabilitación se restaura al individuo al máximo de su capacidad residual para que tenga una vida productiva y útil. Mejora su calidad de vida a efecto de que pueda realizar sus actividades cotidianas mediante un proceso ascendente.

Indicó que a través de la recreación terapéutica, coadyuva a la rehabilitación o habilitación física, mental y social de una persona en un entorno ecuestre, mediante el uso de un caballo.

En tanto, Josefina Vázquez Mota, confió en que no se afecte la equinoterapia en ese centro ecuestre de la Sedena. Explicó que dicha terapia ayuda a mejorar la calidad de vida de personas con discapacidades y fomenta la autoestima, corrige problemas de conducta, disminuye la ansiedad y estimula la concentración.

Agregó que en personas con dificultades motrices, la equinoterapia se vuelve fundamental ya que produce sensaciones muy parecidas a las que se sienten al caminar, por lo que el paciente vuelve a familiarizarse con este movimiento.

Y ADEMÁS

LA NIÑA DE TRAPO
Valentina, de unos cuatro años de edad, llegó a terapia con diagnóstico de hidrocefalia —líquido en el cerebro— y distonía central —movimientos involuntarios— su evolución inició con apoyo del Dr. Vázquez.

“Era lo que se conoce como una niña de trapo. Lo primero que pudimos hacer con ella fueron 17 pasos, después de dos años y un mes de manejo. La siguiente sesión 34 pasos, después 88, la siguiente 150”, dijo Vázquez.

La menor se apoyó de una andadera para conocer “para que sirven las piernas”. El primer día se “escapó” del centro de rehabilitación y caminó rápidamente, aunque tuvo algunos “tropezones” con muebles y la pared. Entró a una capilla, se colocó frente a una cruz, volteó ligeramente a la izquierda y balbuceó hacia la imagen de la Virgen de Guadalupe. Actualmente camina sin apoyo de la andadera.

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