Odisea pasó buena parte de su infancia en el quinto piso del Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional Siglo XXI del IMSS.
Ahí enfrentó un osteosarcoma telangiectásico en el fémur proximal izquierdo, un cáncer óseo agresivo que finalmente le arrebató la vida.
Entre tratamientos, estudios y hospitalizaciones, uno de los pocos espacios donde encontraba alivio era la ludoteca del área oncológica.
En ese mismo lugar donde alguna vez jugó y leyó para olvidar por momentos la enfermedad, hoy trabaja su madre.
Tras la muerte de su hija, Xóchitl decidió regresar al hospital, pero no como acompañante de una paciente, sino como voluntaria para apoyar a otros niños que atraviesan la misma batalla.
A sus 30 años y recién egresada de la carrera de Pedagogía, recorre cada día el quinto piso para organizar actividades educativas y recreativas con pacientes oncológicos.
“Me emociona mucho y ahí es donde digo voy a dar lo mejor de mí para resignificar esos espacios. Porque sí hubo momentos muy difíciles, cuando tenía que esperar que la canalizaran o cuando la veía sufrir, pero también sé que cada niño necesita tranquilidad dentro del hospital”, relató.
Xóchitl forma parte del Voluntariado del IMSS y es responsable de la ludoteca, donde impulsa estrategias lúdicas que ayudan a los niños hospitalizados a distraerse del dolor, continuar aprendiendo y mantener un vínculo con su vida fuera del hospital.
Cada vez que llega al quinto piso recuerda a Odisea.
Recordó que acompañaba a su hija en cada actividad, en cada cuento leído y en cada sonrisa que logra arrancar a los pacientes.
“Yo sé que va conmigo. La amo mucho. Mamá trata de hacerlo lo mejor que puede”, dice conmovida.
Odisea era una niña que disfrutaba leer, estudiar, jugar futbol y convivir con las médicas, médicos y enfermeras que la atendían.
Su madre recuerda con gratitud el trato humano del personal del hospital y el acompañamiento que recibieron durante el tratamiento.
Luego de realizar su servicio social en el mismo hospital como parte de su formación profesional, Xóchitl decidió quedarse como voluntaria para seguir acompañando a los pacientes y a sus familias.
Su meta es impulsar la pedagogía hospitalaria y defender el derecho de los niños con cáncer a continuar su educación aun durante la enfermedad.
En los pasillos del quinto piso, personal médico, enfermeras, camilleros y trabajadoras sociales reconocen la fortaleza con la que decidió transformar su duelo en apoyo para otras familias.
Cada año, el IMSS detecta entre mil 200 y mil 300 nuevos casos de cáncer infantil. Actualmente atiende a alrededor de 7 mil 200 pacientes pediátricos en 36 Centros de Referencia Estatal para la Atención del Niño y la Niña con Cáncer (OncoCREAN), un modelo que busca ofrecer diagnóstico y tratamiento especializado cerca del lugar de origen de los pacientes.
En medio de tratamientos y diagnósticos, Xóchitl camina cada día por el mismo hospital donde despidió a su hija. Ahora lo hace para que otros niños encuentren, al menos por un momento, un espacio de juego, aprendizaje y esperanza.
LG