Cuando los hijos se independizan y comienzan a crear su propia vida lejos de sus padres, suelen olvidarse de visitarles y hacerles compañía constantemente, dejándoles de lado. Aunque no es una obligación hacerlo, puede ser una buena oportunidad para demostrar afecto.
Muchas veces, en un intento de restaurar el vínculo, las madres y padres piden a sus hijos visitas más continuas, lo que puede resultar contraproducente. Por ello, en MILENIO te compartimos qué dice la psicología detrás de esto.
¿Por qué los adultos mayores solicitan visitas de sus hijos?
Al momento en que los hijos se van de casa para empezar su propia vida, es muy común que el cambio de rutinas se sienta más presente en la vida de los padres, quienes resienten la ausencia de la presencia y convivencia diaria.
Es debido a ello que comienza a aumentar el número de solicitudes sobre cuando volverán de visita, pues es una búsqueda de mantener la unión y expresar de forma directa cuánto aprecian volver a ver a sus seres queridos.
¿Por qué a veces no es positivo?
De acuerdo con la psicología, advierte que el cariño familiar puede llegar a perder sentido cuando viene acompañado de reclamos constantes, presiones o sentimientos de culpa. En estas circunstancias, las visitas familiares dejan de surgir de manera espontanea y se empiezan a sentir obligatorias y estresantes.
De igual forma, estudios sobre la crianza sobreprotectora señalan que el control excesivo de los padres puede llegar a afectar laa autonomía de los hijos cuando llegan a la adultez, lo que puede afectar provocando:
- Distancia emocional
- Conflictos
- Tensión
Convirtiendo una relación de afecto y libertad en incomodidad. Por otro lado, científicos han estudiado cómo las visitas y el apoyo entre padres e hijos pueden tener efectos negativos cuando existe una dependencia excesiva.
Esto puede ocurrir, por ejemplo, cuando un padre depende demasiado del apoyo de un hijo joven, de entre 18 y 35 años, generando presión y afectando la relación entre ambos.
¿Verse seguido garantiza una buena relación familiar?
De acuerdo con el estudio publicado en Science Direct, el verse seguido no garantiza un buen vínculo y reveló que un gran porcentaje de estas relaciones son lejanas y sólo se reúnen por obligación.
Asimismo, se descubrió que un 11% vive una relación familiar negativa y ambivalente, caracterizada por constantes conflictos, escaso apoyo mutuo real y una calidad de relación calificada de regular a mala, a pesar de encontrarse al menos semanalmente.
“El afecto mutuo real necesita siempre de libertad y comprensión para poder mantenerse muy saludable”
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