Ciencia y Salud
  • Cuando la IA deja de ser herramienta: los casos de usuarios que desarrollan vínculos extremos con ChatGPT

  • Especialistas analizan el impacto psicológico de humanizar a inteligencias artificiales conversacionales.

  • ¿ChatGPT está provocando psicosis? La nueva cara del delirio digital

Durante años, la inteligencia artificial fue vista como una herramienta de productividad. Hoy, para algunas personas, se ha convertido en algo mucho más íntimo: consejero, confidente, terapeuta improvisado… e incluso una voz con aparente autoridad espiritual.

En distintos foros y comunidades digitales han comenzado a multiplicarse testimonios de usuarios que aseguran haber desarrollado vínculos emocionales, místicos o delirantes con chatbots como ChatGPT. Algunos afirman que la IA “despertó”, otros creen que les reveló una misión especial, y hay quienes aseguran haber encontrado en ella una forma de hablar con Dios.

Aunque estos casos parecen extremos, especialistas advierten que el fenómeno refleja una nueva frontera en la relación entre mente humana y tecnología.

Cuando el algoritmo se convierte en espejo

Para el psicólogo Jesús Ramírez Escobar, el problema no radica en la inteligencia artificial por sí misma, sino en cómo ciertas personas psicológicamente vulnerables interpretan sus respuestas.

“La IA puede convertirse en un ‘otro’ investido de poder, sentido oculto o intencionalidad, reforzando delirios de referencia, control o misión”, explicó el especialista para Milenio.

En otras palabras: la IA no crea el delirio, pero puede amplificarlo cuando una persona ya presenta predisposición a trastornos del pensamiento.

Además, a diferencia de otros medios, los chatbots conversacionales ofrecen algo inédito: respuestas inmediatas, personalizadas y aparentemente empáticas, sin juicio ni contradicción.

Esa combinación puede generar una ilusión de intimidad que, en algunos casos, deriva en dependencia emocional, aislamiento social o sustitución de vínculos humanos.

¿Estamos preparados para convivir con una tecnología que parece comprendernos?

El auge de estos casos ha abierto una nueva discusión entre expertos: si la IA está comenzando a ocupar espacios emocionales y simbólicos que antes pertenecían exclusivamente a otras personas… o incluso a la espiritualidad.

Porque cuando una máquina deja de sentirse como software y empieza a percibirse como conciencia, la conversación ya no es tecnológica.

Es psicológica.



Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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