A medida que las mujeres envejecen, su cuerpo atraviesa una serie de transformaciones profundas que no siempre son visibles.
Una de las más relevantes ocurre durante la menopausia, etapa en la que el tejido mamario cambia de forma significativa y puede influir en el desarrollo de enfermedades como el cáncer.
Aunque desde hace años se sabe que el riesgo de cáncer de mama aumenta después de los 50 años, hasta ahora no estaba claro qué procesos específicos dentro del cuerpo explicaban esta mayor vulnerabilidad. Un nuevo estudio publicado en la revista Nature Aging aporta respuestas clave.
La investigación, realizada por un equipo internacional de científicos de Canadá y Reino Unido, presenta el mapa más detallado hasta ahora de cómo envejece el tejido mamario. Para ello, analizaron millones de células a partir de mamografías y biopsias de 500 mujeres de entre 15 y 86 años.
¿Cómo cambian los senos con la menopausia?
Uno de los hallazgos centrales del estudio es que, con la edad, todos los tipos de células del tejido mamario disminuyen en número y se dividen con menor frecuencia. Esto provoca una reconfiguración del tejido que altera su equilibrio natural.
Las estructuras encargadas de producir leche, conocidas como lóbulos, se reducen o desaparecen, mientras que los conductos mamarios se vuelven relativamente más comunes. Al mismo tiempo, la capa de soporte que los rodea se engrosa.
También se observa un aumento en la cantidad de células grasas y una disminución de los vasos sanguíneos, lo que modifica el entorno interno del tejido.
El cambio que favorece el desarrollo del cáncer
Más allá de los cambios estructurales, el estudio identifica una transformación clave: el entorno en el que viven las células, conocido como microambiente, se vuelve más propicio para que células anormales puedan sobrevivir y crecer.
En los senos más jóvenes, el sistema inmunológico juega un papel fundamental. Las células B y T ayudan a detectar y eliminar células cancerígenas antes de que se desarrollen. Sin embargo, con el envejecimiento, estas células disminuyen.
En su lugar, aparecen otros tipos celulares que generan un entorno más inflamatorio y menos eficiente para frenar la proliferación de células mutadas, lo que podría facilitar la formación de tumores.
¿Por qué aumenta el riesgo con la edad?
De acuerdo con los autores, este mapa permite entender por qué el cáncer de mama es más frecuente en mujeres mayores y por qué también presenta características distintas en mujeres jóvenes.
“Nuestro mapa revela las razones por las que el riesgo de cáncer de mama aumenta con la edad”, explicó Pulkit Gupta, uno de los autores del estudio.
El especialista detalló que, aunque existen cambios en etapas más tempranas de la vida, como durante el embarazo, las transformaciones más drásticas en el tejido mamario ocurren durante la menopausia.
Por su parte, Samuel Aparicio, otro de los autores, de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), destacó que una de las principales sorpresas fue que estos cambios no solo afectan a las células encargadas de producir leche, sino a todos los tipos celulares del tejido, incluidas las inmunes.
Actualmente, el cáncer de mama es el tipo de tumor más común en mujeres y representa alrededor del 15% de los nuevos casos a nivel mundial. Este tipo de investigaciones permite comprender mejor cómo se desarrolla la enfermedad y abre la puerta a nuevas estrategias de prevención y detección temprana.
Con información de EFE / JCM