Durante años, se ha pensado erróneamente que los juegos son actividades exclusivas para niñas y niños. Sin embargo, cada vez es más común que personas adultas se reúnan para disfrutar juegos de mesa.
En MILENIO te explicamos por qué jugar durante la adultez no tiene nada de malo y cuáles son los beneficios que estas actividades pueden aportar, desde estimular la mente hasta fortalecer la convivencia, entre otros.
¿Los juegos de mesa son solo para niños?
De acuerdo con un artículo publicado por el Tecnológico de Monterrey, aunque tradicionalmente se piensa que los juegos de mesa son exclusivos para niños pequeños, estos ayudan a entrenar la mente en cualquier etapa de la vida.
Según las fuentes citadas, las ventas de los juegos de mesa crecieron exponencialmente a raíz de la pandemia ocasionada por el Covid 19. En dicho periodo de aislamiento, muchas familias adoptaron como una opción saludable y de convivencia diaria jugar juegos de mesa.
Hoy día, existen miles de opciones con temáticas, duraciones y mecánicas distintas,lo que permite que personas de cualquier edad encuentren opciones que se acomoden a su diversión, sin importar gustos o habilidades.
"Los juegos de mesa son una gran fuente para ejercitar nuestro cerebro y potencializar dichos procesos cognitivos y otras habilidades socioemocionales en todas las etapas de la vida", se establece en el artículo.
¿Qué capacidades mentales entrenamos al jugar?
Jugar de manera constante activa directamente el cerebro. Especialistas en psicología y educación explican en un artículo de The Conversation que estas divertidas actividades lúdicas entrenan las competencias académicas reales.
Al concentrar la atención en las reglas o planear una jugada, se practican diversos procesos mentales profundos. Esto previene el declive de la mente mientras se disfruta de un sano y divertido tiempo libre. Estas son algunas de las actividades que se desarrollan y en qué juegos pueden aplicarse:
- Aptitud espacial y memoria: Ayudan a retener información, reconocer patrones y visualizar mentalmente formas y posiciones. Estas habilidades pueden practicarse de manera dinámica con juegos como UNO, Memorama o Jenga.
- Pensamiento lógico y estratégico: Estimulan la concentración y la capacidad para tomar decisiones, anticipar movimientos y crear estrategias para conseguir la victoria. Algunos ejemplos son Ajedrez, Damas, Monopoly o Catán.
- Atención y paciencia: Favorecen la capacidad de mantener el enfoque durante una actividad y esperar el momento adecuado para actuar, habilidades importantes frente a la rapidez e inmediatez de la era digital. Pueden practicarlas en Operando o Parchís.
- Comprensión lectora: Se desarrolla al leer, interpretar y seguir correctamente las instrucciones, tarjetas y reglas de cada partida como en un juego de Clue.
- Motricidad fina y gruesa: Fortalecen la precisión de los movimientos, la coordinación y, en algunos casos, la agilidad corporal, el ejemplo más claro es Twister.
Ejercitar estas habilidades jugando nos ayuda a mantener una mente muy despierta, ágil y saludable, demostrando que aprender cosas nuevas puede ser un proceso divertido en la adultez.
¿Cómo benefician a la forma en que nos relacionamos?
Al compartir una mesa, ayuda a ejercitar destrezas emocionales y en cuanto empieza el juego, se ponen a prueba las habilidades sociales, paciencia y el manejo del estrés. Estos son algunos beneficios que desarrollas:
- Trabajo en equipo.
- Negociación.
- Comunicación y vocabulario.
- Gestión de emociones
El texto describe que estas dinámicas regalan “una excusa para reunirnos, conectar y pasar un rato agradable e interesante con nuestros seres queridos".
¿Por qué se recomiendan los juegos de mesa en adultos mayores?
Al llegar a la vejez, es habitual experimentar un declive en las facultades mentales, sin embargo, los juegos de mesa estimulan continuamente el cerebro para contrarrestar este desgaste propio de la edad.
En adultos mayores, estos juegos pueden convertirse en una forma de recreación que favorece el aprendizaje continuo, pues el conocer nuevos juegos implica comprender reglas, recordar instrucciones y descubrir diferentes estrategias, actividades que mantienen la memoria y otras habilidades cognitivas en constante ejercicio.
Además de estimular la mente, compartir una partida con familiares o amigos ayuda a fortalecer los vínculos sociales y a combatir la soledad. Incorporar estas actividades a la rutina de las personas mayores puede contribuir a mejorar su bienestar emocional, fomentar la convivencia y mantener una vida social activa.
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