Ciencia y Salud

Atrofia vulvovaginal: impacta la calidad de vida de millones de mujeres

MENOPAUSIA

Este padecimiento interfiere en la vida sexual, la intimidad y las actividades cotidianas; nuevas terapias con ácido hialurónico y vitaminas A y E abren una alternativa para la salud íntima femenina

La resequedad vaginal, el ardor o el dolor durante las relaciones sexuales no son molestias menores ni normales por la edad. Son manifestaciones de la atrofia vulvovaginal (AVV), una condición asociada principalmente a la menopausia que puede alterar la vida íntima, emocional, social y laboral de las mujeres, y que, pese a su alta prevalencia, permanece subdiagnosticada: hasta 70% de quienes presentan síntomas no acuden a consulta.

En México, donde la edad promedio de la menopausia se sitúa alrededor de los 47 años y se estima que hay cerca de 20 millones de mujeres en esta etapa. La resequedad vaginal alcanza a 8 de cada 10 pacientes, seguida de molestias vaginales (57%), dolor en el coito (35%), prurito (28%), ardor (26%) e incluso incontinencia urinaria.

Esta afectación es parte del síndrome genitourinario de la menopausia, debido a que no sólo compromete la vagina, sino también estructuras como el clítoris, los labios mayores y menores, además de la microbiota y el flujo sanguíneo local.

“La mujer lo percibe, no es un hallazgo exclusivo del consultorio. Lo siente al caminar, al asearse, en su vida sexual. No es únicamente un tema hormonal, también es estructural”, explica la doctora Imelda Hernández Marín, especialista en ginecología endocrina.

Cambios biológicos que van más allá de los estrógenos

La disminución estrogénica reduce la lubricación fisiológica, adelgaza las paredes vaginales, altera la posición de las células y disminuye la producción de colágeno, el tejido adiposo y la vascularización. Este proceso también modifica el pH y la microbiota vaginal al reducir los lactobacilos, lo que incrementa la susceptibilidad a infecciones y a la inflamación crónica.

A ello se suma otro elemento clave: la pérdida progresiva de ácido hialurónico. “El contenido máximo de ácido hialurónico en la vagina se tiene alrededor de los 20 años y desciende de forma constante después de los 40. Hoy las mujeres viven más y mantienen una vida sexual activa por más tiempo; necesitamos soluciones que acompañen esa longevidad”, señala el ginecoobstetra y neuroendocrinólogo italiano Andrea Genazzani.

De acuerdo con el especialista, esta molécula no solo hidrata: regula la proliferación celular, modula la inflamación, actúa como barrera frente a patógenos y favorece la regeneración tisular sin cicatrices, un aspecto crucial para un órgano con alta capacidad de distensión y reparación.

Sexualidad, sueño y bienestar emocional

El impacto trasciende la esfera física. En mujeres con menopausia, 72% reporta afectación en la satisfacción sexual, 66% en la espontaneidad, 40% en el disfrute general de la vida y 34% en el sueño.

“La sexualidad femenina influye en la estabilidad de la pareja y en la percepción de bienestar. No tratar estos síntomas implica normalizar una pérdida evitable de calidad de vida”, advierte Genazzani.

Nuevas opciones terapéuticas

Frente a este panorama, se han desarrollado terapias locales que combinan ácido hialurónico con antioxidantes como las vitaminas A y E. Su objetivo es restaurar la hidratación, favorecer la síntesis de colágeno, estimular la angiogénesis y modular la respuesta inflamatoria.

“El ácido hialurónico no se repone con la terapia hormonal sistémica. Su aplicación local, incluso en esquemas cortos, puede traducirse en una mejoría tangible en la vida diaria y en la relación de pareja”, destaca Hernández Marín.

Problema frecuente, pero tratable

Además de la menopausia, la AVV puede presentarse en insuficiencia ovárica prematura, ooforectomía bilateral, tratamientos oncológicos, uso de fármacos antiestrogénicos o durante la lactancia.

Los especialistas reiteran que no es un proceso que deba asumirse como inevitable ni como parte natural del envejecimiento sin opciones terapéuticas.

Hablar de salud vulvovaginal implica reconocer que la longevidad femenina también demanda bienestar íntimo: “en una etapa de la vida que puede extenderse por décadas, el tratamiento oportuno marca la diferencia entre adaptarse a la incomodidad o recuperar la funcionalidad, la sexualidad y la calidad de vida”, puntualiza Andrea Genazzani.



RRR

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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