¿Te imaginas pasar varios días en el espacio sin darte un baño? Aunque suene extremo, esta es una de las dudas que ha surgido alrededor de la misión Artemis II, la histórica misión que ya regresa a la Tierra con cuatro astronautas tras orbitar la Luna durante 10 días.
Más allá de la curiosidad, la pregunta abre la puerta a un tema fascinante: ¿qué pasa con el agua en el espacio? En MILENIO te explicamos cómo es tomarse un baño en el espacio exterior.
¿Los astronautas de Artemis II se bañaron en el espacio?
Siguiendo la evolución tecnológica documentada por la NASA, los astronautas del programa Artemis utilizarán técnicas de baño, pero no es igual a los que tomamos en la Tierra.
Los tripulantes de Artemis II no contarán con una regadera convencional, sino que dependerán de sistemas que no incluye el enjuague, para mantenerse limpios durante su trayecto a la Luna.
Sin embargo, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen regresarán a la Tierra y podrán, después de 10 días, tomar un regaderazo.
¿Qué pasa con el agua en el espacio exterior?
Debido a la microgravedad, el agua no se comporta como un flujo constante, sino que tiende a formar esferas que flotan libremente si no están sujetas a una superficie.
Según el Museo Nacional del Aire y el Espacio del Smithsonian, esto representa un riesgo, ya que el agua errante podría dañar equipos electrónicos sensibles o fomentar la aparición de moho.
Por ello, el entorno está estrictamente controlado:
- Reciclaje total: en la EEI, nada se desperdicia. El sistema de regeneración captura la humedad del ambiente (proveniente del sudor, el aliento y la evaporación del baño) e incluso procesa la orina para convertirla nuevamente en agua potable.
- Secado al aire: las toallas húmedas se cuelgan cerca de sistemas de flujo de aire para que el agua se evapore y sea recuperada por los filtros de la estación.
¿Cómo se bañan los astronautas?
En la actualidad, tanto en la Estación Espacial Internacional (EEI) como en misiones de corta duración, el método estándar es el baño de esponja.
Según explican Elisca Hicks y Mike Berrill, instructores de la NASA en el podcast Houston We Have a Podcast, los astronautas utilizan bolsas de material Mylar para extraer agua y aplicarla directamente sobre la piel o en toallas.
El proceso incluye:
- Jabones especializados: se utilizan geles y champús "sin enjuague" que no requieren grandes cantidades de agua para ser retirados.
- Tensión superficial: al no haber gravedad que empuje el agua hacia abajo, esta se adhiere a la piel en forma de burbujas o gotas. Los astronautas distribuyen estas gotas con una toalla para frotarse.
- Eficiencia extrema: mientras que en la Tierra se utilizan decenas de litros en una ducha, un astronauta solo requiere entre 150 y 200 mililitros de agua para un aseo completo.
YRH