Investigadores de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) y de la Universidad de Illinois, en Estados Unidos, analizan compuestos del árbol timbe (Acaciella angustissima) que, en pruebas con células derivadas del páncreas, mostraron capacidad para incrementar la producción de insulina, una de las hormonas fundamentales para regular los niveles de glucosa en la sangre.
Ramón Gerardo Guevara González, investigador de la Facultad de Ingeniería de la UAQ, explicó que las sustancias se encuentran en la cáscara de las vainas de esta especie, cuyas propiedades antioxidantes y posibles efectos contra la diabetes tipo 1 comenzaron a estudiarse hace 16 años.
Durante las primeras investigaciones, una estudiante con diabetes tipo 1 que recibió infusiones elaboradas con esta planta durante tres meses reportó mejorías y una disminución en sus necesidades de insulina, según relató el científico.
Sin embargo, se trata de una observación individual que no demuestra la eficacia ni la seguridad de la planta como tratamiento para la diabetes, por lo que no debe considerarse un sustituto de la insulina prescrita.
Posteriormente, los investigadores realizaron pruebas en células derivadas del páncreas y observaron un incremento en la producción de insulina después de aplicar extractos de la cáscara de timbe.
El siguiente paso consiste en identificar los genes y metabolitos responsables de esa actividad biológica mediante estudios de transcriptómica y metabolómica, desarrollados en colaboración con científicos de la Universidad de Illinois.
La transcriptómica permite analizar qué genes se encuentran activos en determinados tejidos, mientras que la metabolómica identifica las sustancias producidas por la planta y su posible relación con funciones biológicas.
Ambos equipos cruzarán los resultados mediante análisis estadísticos de correlación para identificar los genes asociados con la producción de compuestos que podrían explicar los efectos observados.
Guevara González señaló que también existen indicios de posibles efectos relacionados con el control de la presión arterial, aunque esa propiedad todavía no se ha investigado a profundidad.
La investigación comenzó hace 16 años como parte de un proyecto financiado por la Comisión Nacional Forestal (Conafor), destinado a rescatar y reproducir especies forestales amenazadas.
Durante esos trabajos, los especialistas descubrieron que la cáscara de las vainas del timbe contenía compuestos antioxidantes, lo que abrió una nueva línea de investigación sobre sus posibles aplicaciones en la diabetes.
Para garantizar la disponibilidad de material vegetal, la UAQ estableció un bosque experimental en el campus Amazcala, donde actualmente se conservan entre 150 y 160 ejemplares.
También existen árboles en Amealco y Concá, Querétaro, y los investigadores buscan ampliar las plantaciones mediante programas de reforestación.
El científico destacó que el timbe es resistente a la sequía, característica que podría facilitar su propagación en zonas estratégicas y asegurar el suministro de materia prima para continuar las investigaciones. Por ahora, los resultados corresponden a observaciones preliminares y experimentos celulares.
No se han presentado resultados de ensayos clínicos controlados que permitan establecer si los extractos son eficaces y seguros para tratar la diabetes en seres humanos.
EA