El consumo de alimentos procesados y ultra procesados ricos en azúcares y grasas saturadas se ha relacionado con un aumento del estrés oxidativo, un desequilibrio que provoca un mayor daño celular, con la activación de procesos inflamatorios y telómeros más cortos, todo ello asociado al envejecimiento.
¿Qué son los telómeros?
Los telómeros son estructuras ubicadas en los extremos de nuestros cromosomas, algo así como las puntas protectoras del ADN. Con el paso del tiempo se acortan, y cuando se vuelven demasiado pequeños, las células dejan de dividirse y entran en un estado llamado senescencia, una especie de “jubilación celular”.
Las células llegan al estado de vejez cuando dejan de reproducirse, esto como consecuencia de una falta de protección al ADN por la disminución del tamaño de los telómeros. Adicionalmente, el acortamiento de los telómeros ha sido relacionado con numerosas enfermedades asociadas con la edad y con la senescencia prematura, tales como el cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes, Alzheimer, entre otras.
Es así como los telómeros son considerados biomarcadores de edad celular y se pueden afectar por factores dietéticos mediante mecanismos de inflamación y oxidación.
En este contexto, la alimentación cobra especial relevancia. Un estudio reciente de la Universidad de Navarra, realizado en una muestra de 886 individuos de entre 57 y 91 años, encontró que quienes consumían más de tres porciones diarias de alimentos ultraprocesados tenían hasta el doble de probabilidad de presentar telómeros más cortos en comparación con quienes los consumían con menor frecuencia.
Otras investigaciones han observado que adolescentes y niños con alto consumo de estos productos presentan mayores niveles de estrés oxidativo e inflamación, especialmente cuando se combina con baja actividad física.
Afectaciones en salud mental
Asimismo, se ha reportado el efecto de la ingesta de alimentos ultra procesados sobre la salud mental, específicamente en la depresión, en la que se encontró que personas con cierto grado de depresión tienen un mayor consumo de alimentos ultra procesados como pizza, papas fritas y bebidas azucaradas que las personas sanas que integran su dieta con frutas, verduras y granos enteros; el consumo de edulcorantes artificiales y glutamato monosódico puede producir una desregulación de la síntesis y liberación endógena de neurotransmisores como la dopamina y la serotonina.
Paralelamente, los estados de depresión y estrés emocional pueden modular el proceso de envejecimiento y afectar también la biología de los telómeros. La exposición a rutas metabólicas relacionadas con estados de estrés y depresión puede contribuir al proceso de envejecimiento, aumentando así las enfermedades asociadas con el mismo, como la demencia.
El acortamiento de los telómeros se ha asociado a ciertos estilos de vida donde predomina el estrés. Algunas enfermedades mentales crónicas asociadas a estados de estrés oxidativo e inflamación, tales como la depresión, esquizofrenia, ansiedad, psicosis o estrés postraumático, pueden influir en la disminución de la longitud de los telómeros.
En cambio, la relajación, tener un sentido de vida, ser positivo y empático ha sido relacionado con telómeros más largos. De lo anterior se observa la importancia de una dieta saludable para reducir el acortamiento de los telómeros y con ello el envejecimiento.
El daño por el consumo de alimentos ultraprocesados es principalmente por un proceso metabólico de estrés oxidativo; por lo tanto, los antioxidantes endógenos y el consumo de antioxidantes dietarios juegan un papel muy importante para neutralizar dicho daño.
La cocina tradicional mexicana, con base en el maíz, frijoles y el uso de vegetales en los guisados (pimientos, jitomate, especias de cocina, etc.), así como sus aguas de frutas tropicales (guayaba, jamaica, piña, limón), puede contener una importante actividad antioxidante que puede reducir el estrés oxidativo metabólico producido por el consumo de alimentos ultra procesados.
En resumen, aunque el envejecimiento es un proceso natural e inevitable, nuestros hábitos pueden influir en la velocidad a la que ocurre a nivel celular. Para vivir más y con menos estados de ansiedad es importante regresar al estilo de alimentación tradicional de nuestros abuelos, con base en verduras, frutas, leguminosas y poca azúcar refinada.
Esto no solo beneficia el peso o el metabolismo: también podría ayudar a preservar la salud de nuestras células a largo plazo.
Si te interesó este tema, a continuación puedes encontrar algunas referencias:
- Sumaya-Martínez, M. T., Romero-Chávez, M. M., & Jiménez-Ruiz, E. I. (2025). Efecto del consumo de alimentos ultraprocesados en la salud. RIIIT Revista Internacional de Investigación e Innovación Tecnológica, 13 (73), 68-85.
- Sumaya-Martínez, M. T., Jiménez-Ruiz, E. I., Robles-Machuca, M., Valencia-Jurado, C. G., & Romero-Chávez, M. M. (2025). Capacidad de atrapamiento de radicales libres de la comida tradicional mexicana. Nutrición Hospitalaria, 42 (3).
- González-Pérez, H. D., Romero-Chávez, M. M., Jiménez-Ruiz, E. I., Robles-Machuca, M. M., & Sumaya-Martínez, M. T. (2025). Actividad antioxidante, hemolítica y toxicidad de alimentos ultraprocesados consumidos frecuentemente por niños en México. Archivos Latinoamericanos de Nutrición, 75(3), 152-162.
Editores científicos: Dr. Iván D. Rojas-Montoya/Dra. Sandra M. Rojas-Montoya.
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