Sultanes Femenil alcanzó la gloria. Necesitó de cuatro juegos para derrotar a Diablos Rojos Femenil en la Serie de la Reina y proclamarse monarcas de la Liga Mexicana de Softbol por primera vez en su historia. En su tercer año de existencia, el conjunto de Monterrey cumplió con la misión deportiva más importante, y lo hizo en un año en el que la disciplina y la mente fueron fundamentales.
En deportes como el softbol, se sabe que esto finaliza hasta el último out y las dirigidas por Rafael Guzmán no se rindieron: escalaron del fondo del standing para meterse a los playoffs para mostrar su mejor versión y alzar la Copa de la Reina.
El arte de ajustar
La novena regiomontana llegó a esta temporada con un cartel de protagónico, tras jugar las dos Series de la Reina anteriores, las cuales terminaron con victorias para Charros Softbol Femenil y Diablos Rojos Femenil. Pero Monterrey no tuvo el arranque deseado y, tras un 3-9, hubo movimientos que incluyeron la salida de Erika García, Yarianna López Bosa y Sam Show, además de activar a Alicia Peters, la receptora Sharlize Palacios y la lanzadora de República Checa, Katerina Kindermannova.
Con récord de 5-11, Sultanes Femenil llegó a la pausa del Juego de Estrellas con cuatro peloteras convocadas: Yanina Treviño, Suka Van Gurp, Baylee Klingler y Morgan Howe. La pausa les cayó bien con seis victorias consecutivas (una racha que inició con un triunfo sobre Bravas de León antes del All-Star), pero sobre todo con un cierre espectacular de 5-1 que les permitió calificar con el tercer puesto y récord de 15-13.
Las rachas son importantes. Para poner en perspectiva, Naranjeros Softbol Femenil y Charros Softbol Femenil se combinaron este año para el mismo número de triunfos que Monterrey, que relegó a Olmecas de Tabasco al cuarto puesto por la diferencia de carreras (+23 contra +1) y ganaron un juego más que León, cuyo diferencial de +35 hubiera supuesto un criterio importante en caso de empate.
En semifinales, eliminaron a El Águila Softbol, mientras que frenaron las aspiraciones de bicampeonato de Diablos Rojos, tras dividir triunfos en el Walmart Park y dominar por completo en el Estadio Alfredo Harp Helú.
Las que marcaron diferencia
A la ofensiva, Van Gurp tuvo el quinto tolete más encendido de la temporada con cinco cuadrangulares y fue segunda en cuanto a triples (2), los mismos que su compañera Savannah Wysocki. Klingler, la MVP de la Serie de la Reina, también demostró su valía para Sultanes Femenil con 23 carreras impulsadas, otro Top 5 del equipo entre todo el circuito. Morgan Howe fue vital para la travesía del equipo, ya que fue la quinta jugadora en cuanto al porcentaje de embasarse (.490) y fue la segunda a la que más pasaportes le otorgaron (20).
En pitcheo, Kindermannova demostró su impacto inmediato y fue sublíder tanto en efectividad (1.38) como en bases por bola más hits por entrada lanzada o WHIP (0.99), con Payton Gottshall fue segunda en ponches (95), tuvo cinco juegos completos, fue líder con 22 juegos lanzados y tres salvamentos, segunda en innings lanzados (87.2) y quinta en WHIP (1.15).
Sin duda, Sultanes Femenil es una prueba clara de cómo los proyectos bien construidos traen su recompensa. Su protagonismo llevó la Copa de la Reina a Monterrey.
Así lo dijo:
“Venimos de las cenizas, del último lugar. Ganamos 16 de los últimos 21 juegos y somos campeones, un logro de nuestras muchachas” , Willie González, Vicepresidente de Sultanes Femenil
La cifra
1.24
De WHIP para el pitcheo de Sultanes Femenil en la Serie de la Reina, con lo que no se pusieron en situaciones comprometedoras de bases llenas en múltiples ocasiones.
Actuación de campeonas
En cuatro juegos de la Serie de la Reina, Sultanes Femenil jugó a un gran nivel
Bateo
.278 promedio de bateo
32 hits
19 carreras producidas
Pitcheo
2.90 efectividad
31 ponches recetados
.178 promedio de bateo del rival
FCM