La Unidad Regional Universitaria de Zonas Áridas (URUZA) consolida sus esfuerzos en la preservación de flora con un jardín botánico que, desde 2024, cuenta con registro oficial ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales como Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA).
De acuerdo con la asesora técnica de los proyectos de conservación de germoplasma, Sahara Xolocotzi Acoltzi, este espacio surgió entre 1982 y 1985, en paralelo a la creación de la institución, con el objetivo de resguardar especies representativas de regiones áridas.
A decir de Sahara, "fue durante la década de los noventa se logró que el acervo se fortaleciera, y esto gracias a la incorporación de ejemplares que trajeron estudiantes o personal al viajar a distintas zonas del país, principalmente fueron cactáceas las que se recolectaron".
Actualmente, el sitio alberga 74 variedades vegetales, de las cuales 16 se encuentran en alguna categoría de riesgo conforme a la Norma 059 de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
La maestra en Ciencias, señala que el reconocimiento como UMA con el que se cuenta, permite la reproducción de ejemplares en peligro de extinción, lo que amplía las acciones de protección. "Las especies cultivadas son destinadas tanto a la reforestación interna como a la posible donación a otras instituciones interesadas en implementar áreas verdes con vegetación adaptada a climas secos y de bajo consumo hídrico".
El espacio está a cargo de la Subdirección de Investigación de la URUZA y cuenta con la participación de especialistas en recursos naturales, así como de estudiantes de licenciatura que realizan prácticas y servicio social. "Estas actividades buscan fortalecer habilidades en manejo vegetal y abrir oportunidades en áreas como la producción ornamental", señala Xolocotzi Acoltzi.
Centro de divulgación
El jardín también funciona como un centro de divulgación. Se ofrecen recorridos guiados dirigidos a grupos internos y externos, en los que se explica no solo la clasificación de las especies, sino también sus usos tradicionales en comunidades rurales e indígenas, así como su relevancia social y ecológica.
La maestra Sahara invita a quienes deseen visitar se acerquen a la asociación de investigación a través del doctor Marco Andrés. El jardín botánico cuenta con una extensión aproximada de 1.5 hectáreas, se ubica en la entrada principal de la universidad y está conformado por ocho colecciones vegetales y un vivero, donde se muestran los procesos de propagación.
Este proyecto forma parte de una estrategia integral de conservación impulsada por la URUZA, que incluye iniciativas como el Banco de Germoplasma de Nopal, enfocado en especies domesticadas. En conjunto, ambas acciones buscan preservar tanto flora silvestre como cultivada, contribuyendo a la protección de la biodiversidad en zonas áridas.