Aula

Conocer las necesidades de cada niño es esencial para una inclusión escolar efectiva

El principal reto es aceptar el diagnóstico de su hijo y comentarlo a la escuela, para que tanto padres de familia como docentes, trabajen para lograr las metas académicas

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Ante el regreso a clases, las familias y docentes enfrentan diversos retos para garantizar una adecuada inclusión educativa de niñas y niños con autismo. Uno de los principales obstáculos puede llegar a ser, el temor de las familias a comunicar el diagnóstico dentro de la escuela.

Para Sugey Anahí Castro Rodríguez, licenciada en Ciencias de la Educación con 17 años de experiencia en la atención de menores con diferentes discapacidades, aceptar el diagnóstico y comunicarlo a la comunidad educativa es un primer paso para identificar las necesidades específicas de cada estudiante, ya que no todos los niños dentro del espectro autista presentan las mismas características o requieren los mismos apoyos.

"Cada niño dentro del espectro es muy, muy diferente. Por lo que es necesario conocer aspectos como la atención, la memoria, el control auditivo, control de las emociones y flexibilidad cognitiva", destacó.

Ya que estos elementos, comenta, pueden influir directamente en la capacidad del menor para permanecer dentro del aula, atender las indicaciones del docente y adaptarse a los cambios propios de la jornada escolar.

"Por ejemplo, pasar de una clase de español a educación física implica modificar una actividad y adaptarse a un nuevo contexto. Para algunos estudiantes, estos cambios pueden representar un reto, por lo que es importante trabajar previamente habilidades que les permitan regular sus emociones y responder de manera adecuada a las diferentes situaciones escolares", sostiene.

Castro Rodríguez quien actualmente trabaja en el Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE) y anteriormente colaboró en el Centro de Rehabilitación e Inclusión Infantil Teletón (CRIT), donde ha adquirido experiencia en el acompañamiento de menores y sus familias, afirma que, una vez identificadas las necesidades del menor, debe existir una coordinación entre la familia y el docente titular, con el objetivo de establecer estrategias de trabajo tanto dentro como fuera del aula.

"En algunos casos puede ser necesario recurrir a apoyos adicionales, como terapias de aprendizaje o terapias cognitivo-conductuales, dependiendo de las necesidades particulares del estudiante", comenta Sugey.

El papel de la maestra sombra


Respecto a la maestra sombra, la especialista dijo que su presencia debe determinarse a partir de las necesidades del alumno y no convertirse en un requisito que condicione su acceso a la escuela. "No se le debe sentenciar de que si no traen la maestra sombra, pues no entra", sostuvo.

Explicó que, cuando un estudiante requiere este tipo de apoyo, la función de la acompañante debe estar orientada a desarrollar su independencia y facilitar su participación en el aula, no a convertirse en una cuidadora permanente. "La maestra sombra trabaja en la independencia del niño de acuerdo a sus necesidades", puntualizó.

Conocer las necesidades de niñas y niños, así como sus fortalezas, permitirá que logre un buen desarrollo al encontrarse en el salón de clases
Sugey Anahí Castro Rodríguez, licenciada en Ciencias de la Educación. Foto proporcionada por Sugey Castro

Por ello, consideró relevante que quienes desempeñen esta función cuenten con los conocimientos necesarios para atender las dificultades específicas del infante y, de esta forma favorecer progresivamente su autonomía.

Sugey recomienda a los maestros que reciben por primera vez a un alumno con autismo, que lo conozcan, establezcan comunicación con la familia y comprendan el contexto en el que se desenvuelve.

"Los padres pueden aportar información importante sobre la dinámica familiar, mientras que una evaluación psicopedagógica permitirá identificar las necesidades del alumno y diseñar estrategias de enseñanza adecuadas. Lo primero es conocerlo, darse el tiempo de hacer una entrevista con la familia".

Para Castro Rodríguez, es también válido que los maestros soliciten apoyo cuando consideren necesario, especialmente porque deben atender a varios estudiantes con diferentes características y necesidades dentro de un mismo grupo.

Finalmente, dijo que el conocimiento es una de las principales herramientas para avanzar hacia una verdadera inclusión educativa. "Tanto las familias como los docentes, deben conocer las condiciones y necesidades particulares de cada niño para establecer los apoyos adecuados y enfrentar el nuevo ciclo escolar".


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Claudia Luévano
  • Claudia Luévano
  • Reportera web y de Suplementos Especiales. Licenciada en Comunicación, egresada de la Universidad La Salle Laguna. Escribo reportajes y entrevistas sobre educación, además de diversos temas en las ediciones especiales de Milenio Laguna y coberturas de eventos comerciales.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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