En la preparatoria, una de las decisiones más importantes que tendrán que tomar los jóvenes será lo que decidan estudiar en la universidad. Por ello, es importante que docentes y padres de familia puedan acompañarlos en este momento, el cual puede estar lleno de confusión.
Diana Elizabeth de la Fuente Parra, psicóloga de la Coordinación Unidad Laguna de la Universidad Autónoma de Coahuila, menciona que la adolescencia es una etapa crucial en el desarrollo humano, ya que en ella se consolida la identidad personal, es decir, quiénes son, qué les gusta y hacia dónde desean dirigirse.
“Además, desde el punto de vista biológico, el cerebro aún se encuentra en desarrollo, particularmente la corteza pre frontal, encargada de la toma de decisiones, el control de impulsos y la planificación a futuro”, declara.
Agrega además que una elección inadecuada de carrera puede tener implicaciones económicas significativas, ya que implica invertir recursos en una formación que posiblemente no será ejercida, lo que puede representar pérdidas considerables, especialmente si se decide estudiar en instituciones privadas.
Asimismo, tener confusión en esta elección implica consecuencias psicológicas, como la disminución de la autoestima y la frustración al darse cuenta de que se está cursando una carrera que no genera satisfacción personal. Por ello, es necesario que padres de familia y tutores, al igual que maestros ayuden a los chicos en esta decisión.
¿Cómo debe ser el acompañamiento?
En el caso de los docentes, al ser la escuela el segundo espacio de mayor permanencia para los jóvenes, su papel es fundamental. Los maestros pueden implementar actividades individuales y grupales orientadas al autoconocimiento, como la elaboración de proyectos de vida, ejercicios de visualización a futuro, así como la realización de un análisis de Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas (FODA) personal.
En cuanto a padres y/o tutores de los adolescentes, considera que es una obligación que se involucren activamente, con información y capacitación sobre las características del desarrollo de los chicos para comprender mejor el comportamiento de sus hijos.
“Es importante fomentar una comunicación abierta, compartir experiencias sobre sus propias decisiones vocacionales y acompañar a los jóvenes en actividades que favorezcan el autodescubrimiento. Asimismo, es fundamental evitar imponer decisiones basadas en expectativas personales o proyectos no cumplidos, así como invalidar las elecciones de los hijos”.
Orientación vocacional
Con respecto a la orientación vocacional, señala que, si bien, anteriormente se contaba en las instituciones educativas con este especialista, en la actualidad no siempre se ofrece. Para de la Fuente Parra, sería ideal que todos los alumnos contaran con esta herramienta, por lo que recomienda que, en la medida de lo posible, acudan con una persona orientadora al menos una vez al año antes de concluir la educación media superior.
“Es importante reconocer que equivocarse también forma parte del proceso. Si los jóvenes toman una decisión que posteriormente no resulta adecuada, el papel de los adultos es acompañar, orientar y brindar apoyo emocional. No saber con certeza qué camino elegir no es un fracaso, sino una señal de la necesidad de fortalecer el autoconocimiento, una responsabilidad compartida entre familia, escuela y sociedad”.