La alimentación es elemental en el desarrollo educativo, ya que ayuda a mantener la energía para poder llevar a cabo procesos mentales y mejorar la concentración en clases. Por ello, el cuidado de la calidad y cantidad de alimento es crucial, en especial en la adolescencia.
Lucía Isabel Urrutia Vázquez, licenciada en nutrición con formación en el área materno-infantil y pediátrica, comenta que se le puede denominar una alimentación balanceada a la que aporta todos los nutrientes en cantidades adecuadas a través de alimentos variados que favorece a la salud y bienestar de cada persona.
Isabel comparte que la alimentación debe ser completa, incluyendo los macronutrientes: carbohidratos, proteínas y lípidos, así como micro nutrientes: vitaminas y minerales. Es variada, con todos los grupos, texturas y colores. También es suficiente, es decir, que cubre las necesidades energéticas y nutrimentales de cada persona. Adecuada, adaptándose a cada persona e inocua y contemplando el placer de comer y las relaciones que se construyen alrededor.
“Una alimentación balanceada y adecuada ayuda a los niños y adolescentes a crecer y desarrollarse de manera adecuada, a tener energía, a estar atentos en las clases y poder realizar sus actividades dentro y fuera del aula escolar, así como van formando los hábitos y estado de salud para su vida adulta”, declara Urrutia Vázquez.
En el caso contrario, menciona que una mala nutrición afecta de manera directa en el desarrollo escolar de los niños y adolescentes ya que son alumnos que se encuentran más cansados, sin energía, no se pueden concentrar, suelen enfermarse más seguido, afectando en su concentración y retención de información.
Sugiere entonces que se tenga un esfuerzo por parte de los padres de familia y se aseguren que los chicos lleven lunchs saludables. En el caso de no ser posible, pedir a las escuelas que se mejore la oferta de alimentos que se venden en la institución, además de educar a los menores en las aulas sobre una alimentación saludable.
“Hacer una mejora de hábitos de alimentación familiar ayuda mucho a la nutrición de los adolescentes, al igual que comer juntos, armar menús saludables para toda la semana en casa, asistir a una orientación nutricional en familia, entre otros aspectos”.
Concluye señalando que la pubertad y adolescencia es una etapa clave de crecimiento por lo cual es importante que este grupo poblacional en específico se alimenten bien, hagan actividad física, duerman sus horas indicadas y busquen espacios en los que se puedan recrear, de la mano con un especialista que pueda recomendar alimentos y cantidades adecuadas.