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La importancia de la neuropsicología y neuroeducación en la infancia

Es esencial que los menores puedan obtener ayuda de los especialistas, pues si se pueden detectar las dificultades es posible trabajarlas más fácilmente y tener un mejor ritmo de aprendizaje.

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En ocasiones, los niños demuestran algunas dificultades en el aprendizaje, lo cual se puede traducir a problemas en el rendimiento académico de los menores. Por ello es que es importante que se consulten a especialistas en Neuropsicóloga Infantil y Neuroeducación para encontrar estrategias que puedan ayudar a su desarrollo académico y personal.

Laura Torres, psicóloga con especialidad en las áreas anteriormente mencionadas, comenta que la neuropsicología es una disciplina que estudia la relación entre el funcionamiento del cerebro, los procesos cognitivos, la conducta y el desarrollo, en el caso de los niños, se estudia su desarrollo en aspectos como la atención, memoria, lenguaje, entre otros.

En el caso de la neuroeducación, indica que tiene la intención de integrar los conocimientos de la neurociencia, psicología y la educación para comprender mejor cómo aprenden los niños y cómo podemos diseñar experiencias educativas más eficaces y respetuosas de su desarrollo.

“Entre los beneficios que tienen estas disciplinas es que es que permite comprender que no todos los niños aprenden de la misma manera ni al mismo ritmo. La neuroeducación, por su parte, ayuda a trasladar estos conocimientos al contexto educativo. Esto permite diseñar actividades que les ayude en sus áreas de oportunidad para el aprendizaje académico”, declara.

Consecuencias secundarias

Es esencial que los menores puedan obtener ayuda de los especialistas cuando se ha detectado que sea necesario, pues para Torres, si se pueden atender oportunamente las dificultades es posible trabajarlas más fácilmente y tener un mejor ritmo de aprendizaje. Para ella, la evaluación permite comprender el origen y las características de las dificultades.

“También es importante aclarar que acudir con un especialista no significa que el niño tenga un trastorno. La evaluación muchas veces sirve para descartar una condición, identificar una variación en el desarrollo o determinar qué tipo de apoyo necesita. La intervención debe ser individualizada, pues no todos los niños necesitan lo mismo y ni requieren terapia durante el mismo tiempo”.
La observación de los padres de familia, tutores y maestros es fundamental para obtener información en casa y aula.
Laura Torres, psicóloga con especialidad en Neuropsicóloga Infantil y Neuroeducación. (cortesía)

Indica que hay señales que pueden indicar la necesidad de una atención en neuropsicología y neuroeducación. Menciona las siguientes:

  • Retrasos en la adquisición del lenguaje o dificultades persistentes para comunicarse.
  • Problemas para comprender instrucciones acordes con su edad.
  • Dificultades constantes para mantener la atención.
  • Problemas importantes de memoria o para aprender contenidos que se han trabajado.
  • Dificultades persistentes en lectura, escritura o matemáticas.
  • Problemas para organizarse, iniciar o terminar actividades.
  • Impulsividad o dificultad importante para controlar sus respuestas.
  • Dificultad para adaptarse a cambios y situaciones nuevas.
  • Retrasos en habilidades motoras, de autonomía o de desarrollo.
  • Dificultades importantes en la interacción social o en la regulación emocional.
  • Una diferencia entre lo que el niño parece comprender y demuestra en la escuela.
  • Cuando los maestros o los padres observan que el niño requiere un esfuerzo mayor que sus compañeros para realizar actividades esperadas para su edad.

Acompañamiento

Señala que la observación de los padres de familia, tutores y maestros es fundamental pues ellos pueden ofrecer información sobre su conducta tanto en casa como en el aula. Con estos datos a disposición del especialista, se puede construir una red de apoyo, y si se trabaja de manera coordinada, el menor tiene mayores oportunidades de generar aprendizaje y desarrollar habilidades.

Concluye mencionando que es fundamental que se hable del desarrollo infantil no solo de manera científica, sino también humana. Es importante evitar tanto minimizar las dificultades de un niño como colocar etiquetas de manera apresurada, ya que estas disciplinas buscan comprender el desarrollo, detectar oportunamente las necesidades y proporcionar apoyos basados en evidencia.

“Pedir ayuda no debe ser motivo de vergüenza para una familia. La intervención oportuna no significa que un niño esté destinado a tener dificultades toda su vida. Lo que buscamos es comprenderlo mejor y brindarle las herramientas que necesita para desarrollarse y aprender de la mejor manera posible”.
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Karla Rodríguez
  • Karla Rodríguez
  • Egresada de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación por la Universidad La Salle Laguna. Desde 2021 es reportera y editora web de Aula, y colabora en suplementos y notas comerciales. Amante de la música y cantante enfocada en el canto lírico.
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