Verde Navidad: cómo hacer regalos vintage

Hablando de regalos para esta Navidad, una alternativa económica, ecológica y original son los regalos vintage.
Regalos vintage: una excelente opción para esta Navidad.
Regalos vintage: una excelente opción para esta Navidad. (Especial)

Ciudad de México

Llegó diciembre, ¿y aún no sabes qué regalar en Navidad? Un regalo de segunda mano o vintage es una alternativa fuera de lo común que te permitirá ahorrar, evitar la generación de basura y recuperar el verdadero espíritu navideño.

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Hace algunas décadas, una campaña navideña promovida por el gobierno mexicano decía: “regale afecto, no lo compre”. Y en estos tiempos en que, por un lado, muchos han visto afectada su poder adquisitivo por los altibajos económicos y que, por otro lado, la conciencia ecológica nos ha hecho pensar dos veces antes de envolver y regalar artículos que terminarán convirtiéndose en toneladas de basura, te ofrecemos una alternativa para, como dice la campaña, regalar afecto: regalos de segunda mano. O, para no que no suene tan peyorativo, regalos vintage, que además de originales, son económicos y ecológicos. Pero vayamos por partes…

¿Qué es un regalo vintage?

Cualquier objeto, artículo, prenda, libro o juguete que fue puesto a la venta y comprado por alguien más hace algún tiempo, que es lo suficientemente antiguo como para resultar de interés y que está en condiciones lo suficientemente buenas como para seguir siendo usado —y sobre todo, porque es lo que nos ocupa, regalado.

¿Por qué dar un regalo vintage?

Las ventajas de un regalo de segunda mano son muchas; algunas de ellas son:

  • Economía: el incesante bombardeo publicitario nos hace creer que, si en verdad queremos a alguien, debemos invertir en un regalo nuevo —y, de preferencia, caro— para él o ella. Pero la verdad es que nadie está obligado a unirse a la fiebre consumista de esta temporada, y un regalo vintage a menudo es mucho más barato que uno nuevo. Además, te ahorrarás los tumultos y las largas filas en las cajas para adquirirlo.
  • Originalidad: ¿no te ha sucedido que, pasado un tiempo, no eres capaz de recordar quién te regaló qué? Ésa es otra ventaja de un regalo vintage: que, por lo único del objeto, con él de seguro dejarás una huella perdurable en la persona que lo recibe.
  • Ecología: ¿alguna vez has puesto atención en la cantidad de basura que se acumula todas las mañanas de Navidad? Piénsalo. Y ahora, multiplícalo por los millones de hogares mexicanos. ¿No es eso un motivo para, también, prescindir de tantas cajas, envolturas, cartones, plásticos y objetos desechables que inevitablemente acabarán en un tiradero y tardarán años en degradarse?
  • Emotividad: el verdadero espíritu navideño no se trata —o, al menos, no debería tratarse— de compras y dinero, sino de compartir y expresar sentimientos. Con esa idea en mente, resulta sencillo entender cuál es el encanto de regalar algo único, elegido específicamente para halagar el gustos de alguien, y que además puede venir envuelto con un profundo valor simbólico o sentimental. Y además, ¿no es la Navidad la época en que uno da rienda suelta a la nostalgia?

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¿Qué debes tomar en cuenta antes de hacer un regalo vintage?

  • En primer lugar, hay que distinguir entre un regalo vintage, un regalo usado y un “roperazo”. El primero, ya lo vimos, es un objeto antiguo bien conservado, en buenas condiciones, estético y con una antigüedad que le da carácter; un regalo usado es, simplemente, algo que tú o alguien más ya empleó, pero que carece de valor estético o simbólico; y un “roperazo” es algo que te regalaron y que “reciclas”, muchas veces sin siquiera sacarlo de la envoltura. Para que quede más claro: una licuadora de los años 50 en buen estado es vintage, la licuadora que usa tu mamá a diario —y que quizá ya huele a jitomate— es usada, y ésa que te regalaron en tu boda y jamás usaste porque alguien te regaló una mejor, es un “roperazo”.
  • Segundo, debes conocer lo suficiente a la persona como para estar seguro de que no tomará a mal el regalo: para muchas personas, quizá demasiado influidas por la ideología consumista que nos invade, un regalo que no es nuevo puede levantar suspicacias o generar extrañeza. Pero una vez que entiendes, y haces entender al otro, que lo que importa en un regalo no es su valor monetario sino el tiempo que invertiste en su selección y el afecto con el que lo envuelves… ambos estarán en la sintonía adecuada.
  • Finalmente, mucho del valor de un regalo vintage tiene que ver con la historia que lo envuelve. Si el regalo fue tuyo o de alguien que tú conociste, quizá podrías acompañarlo con una tarjeta que explique cómo fue que llegó a ti o por qué decidiste regalárselo a esa persona en particular; si el objeto lo encontraste en una tienda de antigüedades o un tianguis de viejo, sería un buen detalle investigar algunos datos sobre el objeto y compartirlos con su futuro dueño.

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    Ejemplos de regalos vintage que te siempre te harán quedar bien:

    • Libros clásicos o descontinuados: si tú o la persona a quien piensas regalarle son amantes de los libros, una vuelta por las librerías de viejo te dará una multitud de opciones para regalar en esta temporada navideña: desde una edición de lujo de “ese” libro que sabes que le encanta —y que ya es imposible conseguir—, hasta una rareza editorial de esas que uno se encuentra una sola vez en la vida, pasando por un libro antiguo e interesante o, incluso, una enciclopedia infantil completa —que, para mayor atractivo, a menudo podrás adquirir por el precio de un solo libro nuevo.
    • Juegos y juguetes inconseguibles: ya sea que se trate de tu sobrino de diez años o de un amigo o amiga de tu misma edad —y, de preferencia, igual de nostálgico que tú—, cualquiera podrá disfrutar de un juego de química completo de los años 80, de uno de los primeros juegos electrónicos que llegaron a México, de una muñeca o muñeco de acción en buen estado o de la colección de naves espaciales que coleccionaste celosamente durante semanas, hace ya algunos ayeres. Sólo pon atención en que el juguete funcione y que no le falten piezas.
    • Electrodomésticos: una licuadora de la época del rock & roll o una tornamesa Gradiente de los años 80 pueden ser un regalo espectacular para quien sepa apreciarlo, ya sea por su diseño, por su valor como objeto o, simplemente, por el uso que aún podrá dársele. De nuevo, sólo cerciórate de que el aparato funcione… a menos que tu intención sea que termine de pisapapeles o de adorno.
    • Objetos con valor familiar o sentimental: El viejo reloj de bolsillo del abuelo, el juego de aretes que perteneció a la bisabuela, el bonete que compró tu padre en su viaje a Nueva York o la pluma “de la suerte” que te acompañó en tu camino al éxito: todos estos objetos cuentan con una historia y una carga emotiva que no se pueden comparar con las de un objeto que compraste de último minuto enmedio de las prisas navideñas. Porque de eso se trata el verdadero espíritu navideño, ¿o no?
    • Objetos autografiados: cualquiera te hará una mueca, y quizá con justa razón, si le regalas un DVD usado de la película Pink Floyd: The Wall; sin embargo, si dicho artículo viene aderezado con el autógrafo de puño y letra de Roger Waters, dudo mucho que alguien se queje. ¿Estás de acuerdo?
    • Bicicletas: uno de los regalos navideños por excelencia; y, ¿qué mejor que un modelo clásico, de ésos que hacen las delicias de los hípsters?
    • Objetos de colección: ya sea que heredes en vida tu colección de compact discs de tu artista favorito a tus hijos, que encuentres un lote de cómics o de vinilos en excelentes condiciones y a buen precio —siempre que a “esa” persona le gusten tales productos—, o que des con un artículo invaluable que hará las delicias de tu amigo que colecciona un tipo específico de productos, sin duda el efecto de un regalo así superará, con mucho, el de aquél que recibe la misma loción, los mismos calcetines o la consabida botella de vino que parece decir: "No supe qué regalarte".
    • Arte y antigüedades: finalmente, no necesitas regalar un jarrón chino de la dinastía Ming o un Cristo filipino labrado en marfil del siglo XVII para cumplir con tu cometido. Un detalle original y distinguido —por ejemplo, si a él o ella le gusta fumar, una cigarrera o un encendedor vintage—, puede ser un gran regalo. Lo importante, como dice la sabiduría popular, es la intención con que se da el regalo y el afecto con que viene envuelto. 

    FM