Manual de supervivencia para la fiesta godín de fin de año

Algunas sencillas reglas para disfrutar de la cena, quedar bien con tus jefes y no terminar siendo la comidilla del fin de año en tu trabajo.
Qué hacer y qué no hacer en la cena de fin de año de tu trabajo o empresa.
Qué hacer y qué no hacer en la cena de fin de año de tu trabajo o empresa. (Especial)

Ciudad de México

Empieza el último mes del año y, con él, llegan las posadas, las cenas, los brindis y, desde luego, las fiestas de fin de año en las empresas.

Hay quienes esperan esta ocasión todo el año, y habrá otros a quienes les parece un verdadero suplicio. Pero, sin importar cuál sea tu posición al respecto, esa es una oportunidad de quedar bien con tu equipo o superiores, o, si haces las cosas mal, de hacerte acreedor a un “cheque sorpresa” en la primera quincena de enero. A continuación, cinco sencillas reglas para sobrevivir a la cena de fin de año del trabajo.

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Regla #1. No te emborraches

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Todos conocemos la historia de “alguien”, hombre o mujer, que durante la celebración navideña bebió más de la cuenta y, ya desinhibido, dio la nota de la noche: se eternizó en el karaoke, contó chistes colorados, sacó a bailar a una de las socias, se puso impertinente con alguna compañera o coqueta con algún colega, le brotaron tentáculos a la hora de las quebraditas, o bien, dio show a la hora del baile, perdió el estilo o terminó en el suelo con un tacón roto. Recuerda que la comida y bebida gratis no son pretexto para comportarse como vikingos: tus superiores siguen observando tu comportamiento.

Qué hacer: bebe, si quieres, pero hazlo con moderación; muéstrate ligero, bromista y alegre, pero no hagas algo de lo que puedas arrepentirte al día siguiente —o peor, a la quincena siguiente.

Regla #2. Viste apropiadamente

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Si bien esa noche es la ocasión perfecta para lucir tus mejores galas, no se trata de acaparar toda la atención. Un traje de tela brillante, una corbata de color solferino o unos zapatos de charol blanco son propios de un salón de baile, no de una cena empresarial; de igual modo, los escotes, las minifaldas demasiado cortas y el maquillaje o perfume excesivos son para ir “de antro”, no para compartir la comida y bebida con tus jefes. Tampoco es muy recomendable llegar con la ropa del diario o con trajes o vestidos que hace varias tallas dejaron de quedarte.

Qué hacer: elige y prepara con anticipación un outfit elegante pero sobrio para la noche, y llega fresco, limpio, bien rasurado y vestido impecablemente; o bien, cuida que tu vestido de noche no resulte demasiado atrevido, llamativo o revelador.

Regla #3. Ten cuidado con el baile

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Uno de los terrenos más resbaladizos que uno puede pisar durante la cena de fin de año es la pista de baile. La idea de los patrones es la de brindar a sus empleados un momento de esparcimiento, no de convertir el salón en un rodeo o la pista de una disco. Tampoco muestres un interés excesivo en la persona con la que bailas —recuerda que toda la oficina estará mirándote— ni des de qué hablar al lunes siguiente.

Qué hacer: Baila una o dos piezas con cada quien, hazlo con recato y, aunque en algún momento te sientas el amo de la pista, evitar dar un espectáculo. Y si eres mujer, un consejo: por tu bien, no estrenes zapatos esa noche.

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Regla #4. No hables de más

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Muchas veces, durante la cena, el acomodo de los asientos y las mesas nos obliga a convivir con superiores o con compañeros de trabajo a los que no conocemos muy bien. Y puede suceder que, animado por la plática y el júbilo de la ocasión —amén de la tercera cuba libre de la noche—, “se te vaya la lengua” y le confíes al compañero de junto que este compañero o aquel no te caen bien, que Fulanito y Perengana tienen un affair de oficina o que el vestido que trae la directora comercial le queda tan apretado que apenas se puede mover. Esa noche tampoco es un momento oportuno para hablar de problemas internos, ni solicitar vacaciones y mucho menos para solicitar un aumento.

Qué hacer: Convive con todo el mundo y muéstrate afable, pero no hables más de la cuenta. Tampoco es recomendable acaparar la atención de la mesa hablando toda la noche, o pasarte la velada en un rincón hablando con tu camarada de siempre, con tu círculo de amigas, y mucho menos con el o la colega que llama tu atención.

Regla #5. Muéstrate atento y agradecido

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En primer lugar, acude a la cena. Hay mucha gente que, por timidez, preferencia personal, resentimiento con la empresa o cualquier otra circunstancia, preferiría llegar temprano a su casa que pasar la velada con sus compañeros de trabajo; pero este es un buen momento para demostrar que eres parte del equipo. Esto aplica igual sin importar el lugar que ocupes en el organigrama.

Qué hacer: Llega a tiempo, saluda, sonríe, disfruta la comida, convive y no te vayas en cuanto termine la cena. Considera que la empresa hizo un gasto: trata de corresponder a ese esfuerzo.

¿Tienes historias de terror de la fiesta de la empresa? Compártenosla en los comentarios.  

FM