Cambié los tampones por calzones absorbentes y esto pasó

Pusimos a prueba los calzones de Thinx, que prometen absorber el periodo menstrual. Desde practicidad, hasta comodidad e higiene al usarlos, ¿funcionaron?

Ciudad de México

Hablemos de menstruación. Natural, mensual y, digámoslo abiertamente, incómoda.

Cuando vi un anuncio en mi timeline de Facebook sobre calzones absorbentes decidí pedirlos y ponerlos a prueba porque, de los tres a seis días que puede durar el periodo de una mujer, nuestras alternativas se reducen a tres opciones: tampones, toallas femeninas o la copa menstrual que en los últimos años ha ganado adeptas.

La primera opción que me apareció fue Cocoro, una marca fundada por unas chicas españolas que fabrican ropa interior que puede reemplazar el uso de toallas femeninas, pero que al ser aún una empresa pequeña en vías de expansión explican que, de pedirlas hoy, tus panti llegarán después de la segunda semana de marzo.

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Investigué un poco más y di con Thinx, una marca iniciada por chicas neoyorkinas que desde hace casi dos años venden y envían a todo el mundo calzones absorbentes.

Los pedí, los pagué (34 dólares + 20 dólares de envío por DHL) y esperé dos días a que llegaran.

Primer error: pedí tamaño grande pensando en las tallas que nos venden en México. Resulta que las estadunidenses son más grandes y debes pedir al menos una talla menos de la que usas. Cuando abrí el pequeñísimo paquete descubrí unos calzones enormes.

Pedí el modelo hiphugger (su traducción al español sería “abraza caderas”, aunque es más acertado decirles “de abuelita”), el menos sexy de las siete opciones.

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En su página, Thinx dice que estos calzones se recomiendan para los días de mayor flujo pues absorbe el equivalente a dos tampones.

Si tu flujo es abundante sirve como un backup de toallas o tampones, si tu flujo es medio o poco -como en mi caso-, sirven como reemplazo de toallas o tampones.

Dos semanas después de que llegaran mis chones tamaño paracaídas llegó mi periodo con bombo y platillo: con cólicos y en pleno 25 de diciembre. Feliz Navidad.

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Me los puse y sorprendentemente no se cayeron. Sí fueron más grandes que mis calzones normales, pero no incómodos, la tela tipo licra se ajustó al cuerpo y me dio más seguridad.

Pensando en el “por si acaso no funcionan” decidí usar pantalones tintos, llevar tampones en mi bolsa e ir al baño cada dos horas para tomar apuntes. Comencé a utilizarlos a las 11 de la mañana y terminé a las 9 de la noche, cuando me metí a bañar.

13:00 horas: sólo hubo una leve sensación de humedad, pero no como cuando usas toallas femeninas, no sentí el flujo caer ni quedar concentrado en un solo lugar.

15:00 horas: mis pantalones estuvieron intactos, la tela externa de las panti completamente seca, la parte interna un poco húmeda, pero sin ningún derrame. Pasé un pedacito de papel de baño sobre la tela y se manchó muy poco, tampoco hubo olores desagradables.

La tela es suave y fresca, así que no sentí como si llevara un pañal puesto.


17:00 horas: tras una hora caminando por un centro comercial la sensación de humedad me incomodó. “Seguro ya me manché”, me repetí desesperadamente  mientras corría a los sanitarios.

17:20 horas: ya en el baño revisé de nuevo mi ropa: ninguna mancha en los pantalones ni en tela externa de las panti. La parte interna se sentía más húmeda que unas horas atrás, pero no desprendía ningún olor, hice de nuevo la prueba del papel de baño y no se manchó. No sentí los chones “pesados”, sólo un poco de humedad. Tranquilicé mis pensamientos obsesivos y continué con mis compras.

19:00 horas: la sensación de humedad me incomodó y me vi tentada a usar un tampón, entré al baño y todo continuaba igual: la prenda absorbió todo, no me manché, no despedía olores y no se sintió pesada. Decidí continuar con mi pequeño experimento.

21:00 horas: llegué a casa directo a la regadera. Enjuagué las panti en el baño con agua caliente y exprimí la sangre, las lavé a mano con jabón líquido para ropa y saliendo de bañar las metí a la lavadora junto con otras prendas.

¿Se sintió como un pañal? No.

¿Despidió olores? No.

¿Es fácil lavarlos? Sí.


¿Cómo funcionan?

Los calzones están hechos de cuatro capas de distintas telas que los hace anti microbianos, absorbentes a la humedad y resistentes a las fugas.

Es decir, la primera capa se encarga de “recibir” la sangre, la segunda capa se encarga de las bacterias que puedan generarse y la tercera capa “atrapa” el flujo menstrual, la cuarta y última capa es la licra que se ajusta a tu cuerpo y no permite que se manche tu ropa.

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Hablemos de números

La variación del precio del dólar en los últimos meses ha encarecido los calzones de Thinx que cuestan 34 dólares, es decir 714 pesos el modelo “de abuelita” que compré con un tipo de cambio a 21 pesos por dólar (a mí me costaron 680, cuando el dólar estaba en 20 pesos).

A eso hay que sumarle 20 dólares del costo de envío desde Nueva York vía DHL, que son 420 pesos. Si compramos dos calzones de Thinx más el costo de envío, el total es de mil 848 pesos.

Aquí una tabla comparativa con otros productos de higiene femenina:


*Con el tipo de cambio de 21 pesos por dólar.

**Los costos de toallas femeninas y tampones se obtuvieron de Walmart.com.mx

***Las copas menstruales tienen un promedio de vida de 10 a 15 años.

Hablemos de salud y sustentabilidad

Usar los calzones absorbentes es una inversión y claramente el costo económico a dos años es más alto.

Sin embargo, más allá del “costo-ahorro” puede verse como un cambio de hábitos: no más usar y tirar, lo que contribuye a menos contaminación (el plástico de las toallas femeninas, similar al de los pañales, se degrada en 500 años, indica la Semarnat) y también es más higiénico puesto que tu cuerpo no está expuesto a los químicos y blanqueadores de las toallas femeninas o tampones, estos últimos causante del Síndrome del Shock Tóxico que puede estar directamente asociado al uso de tampones y es mortal hasta en 50 por ciento de los casos, según la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.


Las medidas de prevención de este síndrome son claras: evitar el uso de tampones extra absorbentes, cambiar los tampones al menos una vez cada 8 horas y utilizar tampones de vez en cuando durante la menstruación y las complicaciones van desde falla de órganos como hígado, riñones y corazón, hasta la muerte.

Ahora bien, los calzones absorbentes se presentan como una cuarta opción a las alternativas que las mujeres tenemos que, en su mayoría, son de uso interno.

Personalmente prefiero los tampones, me siento más limpia y segura. Y, aunque no la he utilizado, me han recomendado la copa menstrual.

Sin embargo, tengo amigas y compañeras que no comulgan con la idea de introducir algo en su cuerpo, a algunas por su anatomía les parece difícil, a otras simplemente les parece incómodo lidiar con eso. El problema es que su única opción de un producto externo son las toallas femeninas que, debemos decirlo, sí generan olor y la sensación generalizada de incomodidad te lleva a cambiarla al menos cada cuatro horas.

Entonces, además de la parte económica, a la ecuación sobre usar este tipo de calzones, ya sean neoyorkinos o españoles, debe sumarse la parte de menos contaminación y menos contacto  directo con químicos que pueden dañar la salud.

Opciones nuevas las hay y, repito, el uso de estas nueva opciones conlleva un cambio de hábitos de consumo y también a conocer mejor tu cuerpo.

ALEC