¿Por qué es tan difícil dejar de fumar?

La adicción a la nicotina es una farmacodependencia físico-cerebral y psicológica; mira por qué es tan difícil curar esta enfermedad.
¿Vicio, dependencia, enfermedad?
¿Vicio, dependencia, enfermedad? (Flickr)

Ciudad de México

La adicción a la nicotina es una farmacodependencia físico-cerebral y psicológica, una enfermedad que resulta difícil de curar. Sus efectos son tan poderosamente adictivos para el cuerpo, el cerebro y la mente, que muchas personas prefieren ni siquiera intentar dejar de fumar ante la severidad del síndrome de abstinencia o los síntomas de supresión.

Cada cigarrillo contiene en promedio entre 6 y 11 miligramos (mg) de nicotina, y al torrente sanguíneo del fumador solamente llegan entre 1 y 3 mg. Por lo tanto, un fumador que consume 20 cigarros diarios, en realidad absorbe entre 20 y 40 mg de nicotina al día, la cual al disolverse en la sangre da una concentración promedio de 25 a 35 mg/ml al final del día.

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Adicción física

Varios son los efectos que la nicotina contenida en los cigarrillos produce en nuestro organismo, particularmente en el cerebro.

La adicción comienza cuando la nicotina actúa en los receptores nicotínicos de acetilcolina, elementos fundamentales en actividades celulares eléctricas y en otras funciones sinápticas cerebrales. La nicotina hace que estos receptores nicotínicos liberen los siguientes neurotransmisores:

  • Dopamina. Es el neurotransmisor considerado el centro del placer, ya que regula la motivación y el deseo. Su generación hace que repitamos conductas que nos proporcionan beneficios o placer.
  • Glutamato. Es un neurotransmisor que interviene en la mayor parte de sinapsis excitatorias del sistema nervioso central. Es el principal mediador de la información sensorial, motora, cognitiva y emocional, e interviene en la formación de memorias y en su recuperación, estando presente en el 80-90 por ciento de las sinapsis del cerebro.
  • Acido gamma-aminobutírico, es el principal neurotransmisor inhibitorio cerebral. Actúa como un relajante natural al inhibir en el cerebro funciones que por estrés u otras circunstancias puedan encontrarse sobrecargadas. Inhibe la transmisión de señales a las terminaciones nerviosas y cumple así una función de portección muy importante. Está presente en alrededor del 30 por ciento de todas las células nerviosas.

Estos tres neurotransmisores son los que generan las sensaciones de placer, el relajamiento y una cierta excitación sináptica en el organismo de los consumidores de nicotina.

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Dependencia psicológica

Las sensaciones de placer que se experimentan con cada inhalación de un cigarro, al estimular la liberación de neurotransmisores dopaminérgicos, no están aisladas del conocimiento y las experiencias inherentes al sistema nervioso central.

Cada experiencia de placer originada por cada inhalación de un cigarro, se asocia con una vivencia del consumidor

Por el contrario, se relacionan estrechamente con cada una de las neuronas corticales, de modo tal que cada experiencia de placer originada por cada inhalación de un cigarro, se asocia con una vivencia del consumidor.

Si a cada cigarro el fumador le hace 10 inhalaciones, entonces tendrá las correspondientes diez asociaciones vivenciales con el placer. Después de 20 años de fumar 20 cigarros diariamente, el fumador ha acumulado miles de asociaciones entre cada una de las vivencias con las sensaciones de placer que la nicotina contenida en el cigarro le proporciona.

Al intentar dejar de fumar, el fumador es rehén de esas asociaciones y experimenta deseos compulsivos de fumar (dependencia psicológica) cuando repite las vivencias con las que acostumbraba fumar.

Por todo ello, cualquier abordaje terapéutico estará incompleto si no se considera el aspecto psicológico de la dependencia asociada con la nicotina.

Con información de  www.lasersalud.es/neurotransmisores y www.sites.google.com/site/informacisinapsisquimica

AG