Río Lerma recibe 64% de aguas residuales

Pese a todo, la biodiversidad de la zona se resiste a morir en los tres reductos de lo que era la antigua laguna: Chiconahuapan, Chimalipan y Chignahuapan.
Vivían ranas, ajolotes, patos y plantas.
Vivían ranas, ajolotes, patos y plantas. (Gloria Guinzberg)

San Mateo Atenco

Del total de aguas residuales generadas en el territorio que comprende la Cuenca del Río Lerma, 64 por ciento son descargados en el río, que inicia en Almoloya del Río y sale a Querétaro, sin tratamiento previo tanto por los desechos de la población como por las industrias, de acuerdo con la Comisión de la Cuenca del río Lerma.

De acuerdo con especialistas, es urgente que existan plantas tratadoras de agua que impidan que lo que vierten los drenajes quede en el que es uno de los afluentes más grandes del país y que hace unas décadas aún conservaba una gran riqueza en biodiversidad que hoy se resiste a morir en los tres reductos de la antigua laguna de Lerma: Chiconahuapan, Chimalipan y Chignahuapan, de acuerdo con el libro editado por la UAM Lerma "Lerma Flora y fauna. La conservación de su riqueza".

La obra señala que en el afluente había ranas, ajolotes, alejas, acociles, patos, gallinitas de agua, diferentes clases de peces así como una gran cantidad de plantas, como el tule que es utilizado todavía para realizar artesanías.

Sin embargo, muchos han desaparecido y otros subsisten pero no están sanos debido a las cantidades de plomo que contiene el agua y que consumen.

Los factores de la contaminación así como de la pérdida de especies se deriva de mediados del siglo XX debido al crecimiento de la población en el Valle de Toluca y el impulso de la industria, así como a la extracción del agua de la laguna de Lerma para llevarla a la Ciudad de México, ello provocó la sequía del lugar y por lo tanto cambios en el ecosistema.

Donde había un río cristalino, donde la gente podía nadar y pescar se convirtió en un afluente de aguas negras donde apenas se alcanza a ver el lirio que crece pero donde prácticamente no hay vida.

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Conforme a la Comisión de la Cuenca del Río Lerma en esta zona se genera un caudal de 5.12 metros cúbicos por segundo de aguas residuales municipales, de los cuales 3.30 metros cúbicos por segundo va hacia alcantarillados de las demarcaciones y 0.45 metros cúbicos por segundo van hacia fosas sépticas o letrinas y lo demás va hacia los canales, arroyos, ríos y suelos de la región.

Conforme al investigador en Desarrollo Sustentable, Mindahi Bastida Muñoz, hay municipios que tratan entre 5 y 10 por ciento de sus aguas residuales, mientras que en otros no realizan ninguna acción de ese tipo. Asimismo, no solo las industrias que están en Toluca o Lerma deben ser vigiladas sino también otras de Santiago Tianguistenco, Capulhuac y Ocoyoacac.

Por otro lado, Luz María Gómez, presidenta del Movimiento Ecologista del Estado de México (MEEM) dijo que el crecimiento de la mancha urbana no resguarda la zona de los humedales del Lerma, por el contrario ha pasado por encima de este y otros ecosistemas y casi los ha desaparecido. Además, significa un problema para las viviendas y sus habitantes, puesto que la naturaleza siempre retoma su cauce.

Explicó que la entidad tiene varios casos en las constructoras avasallaron cuerpos de agua e incluso ponen en riesgo a las familias, toda vez que las viviendas son edificadas sobre pisos poco firmes.

(Con información de Claudia González)

KVS