CEM: voluntad no basta para resolver fosas y desaparecidos

El estudio del Observatorio sobre Desaparecidos en México que difundió la Conferencia del Episcopado Mexicano señaló que se requieren respuestas "a la altura de la situación". 
El cardenal Francisco Robles Ortega, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano.
El cardenal Francisco Robles Ortega, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano. (Octavio Hoyos)

Ciudad de México

La Conferencia del Episcopado Mexicano consideró que para resolver el problema de las desapariciones forzadas y las fosas clandestinas "no basta con buenas voluntades", sino que se requieren "respuestas a la altura" de la situación.

"Atravesamos una crisis de desconfianza y de temor constantes" porque "la violencia ha alcanzado a nuestras familias", destaca el estudio del Observatorio sobre Desaparecidos en México que difundió la CEM, que exhorta a los mexicanos a "no ser indiferente ante esta cruda realidad".

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La información de localización de las fosas clandestinas, indica la CEM, nos interpela ante "la delicada situación de violencia por la que está atravesando la sociedad en varias partes del país. Estas noticias nos increpan como católicos y como ciudadanos acerca de los valores que debemos ponderar, de la urgente necesidad de un despertar hacia Dios".

El texto firmado por el secretario general del Episcopado, Alfonso Miranda, también obispo auxiliar de Monterrey, señala que la Comisión Nacional de Derechos Humanos presentó un informe ante el Comité contra la Desaparición Forzada de la Organización de las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza, en el que reconoce que la desaparición de personas constituye un serio problema de seguridad en México.

Destaca que el hallazgo de una fosa clandestina, ocurrido en el mes de marzo en Veracruz, "es muestra tácita de que la violencia en México ha transgredido lo más preciado que tiene la humanidad, que es la vida. Y un pueblo que rechaza la vida, es un pueblo invadido por el dolor y el sufrimiento".

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Las "desapariciones forzadas son un grave problema que ni la autoridad ni la Iglesia ni la sociedad civil pueden ignorar. Los mexicanos viven en un ambiente de temor que atenta contra la dignidad de las personas, y ese miedo infunde más terror y genera más violencia", dice el estudio.

Asimismo, añade que "la incertidumbre que acompaña a los familiares no desaparecerá de sus vidas, sino hasta que den con el paradero de sus desaparecidos. Y aquellos que están viviendo esta experiencia, esperan un pronunciamiento que los acompañe en su indignación".

Ante esta situación, el papel de la Iglesia católica, y en especial de los obispos, sacerdotes, consagrados y laicos, es "ser valientes y continuar buscando la construcción de la paz, porque la Iglesia debe permanecer siendo ese espacio de acogida, en donde el dolor de tantas familias se vea reconfortado".

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Reconoció el Episcopado que "a pesar del miedo que existe de parte de los familiares que han sido víctimas de desapariciones forzadas, existe un grupo cada vez más nutrido de personas que están saliendo a buscar a sus familiares y es la Iglesia católica, en muchos casos, quien los acompaña y la que busca la promoción de leyes que contemplen reformas consistentes en favor de las víctimas, desde sus centros de derechos humanos".

Para la CEM "los primeros en ser lacerados por la injusticia y la violencia, son los más vulnerables, pues entre las víctimas sin voz, están los muchos migrantes, hombres, mujeres, jóvenes y niños de quienes nadie reclama. También las familias de campesinos que, invadidas por el miedo ante una represalia, callan su dolor".

Puntualiza el estudio que este es un "nuevo método para desaparecer abiertamente a personas en masa. Estos actos de violencia representan el más grande descaro y la mayor crisis de la legalidad", concluyó.




SBG