Trabajadoras del hogar son necesarias: amas de casa

Algunas amas de casa consideran la ayuda de las empleadas domésticas para las actividades "que no les dan tiempo de hacer" o "no les gustan hacer". 
Las amas de casa manifiestan que las empleadas domésticas son necesarias en sus hogares.
Las amas de casa manifiestan que las empleadas domésticas son necesarias en sus hogares. (Shutterstock)

Ciudad de México

Las amas de casa que requieren los servicios de trabajadoras domésticas consideran necesaria su ayuda para las cosas "que no les dan tiempo de hacer" o "no les gustan hacer".

Gloria Moctezuma Arellano, una empresaria que vive en Morelos, necesita de una empleada doméstica todos los días, porque pasa la mayor parte del día trabajando.

Desde hace 15 años, la señora Adriana Cruz Bronquillo trabaja con ella y vive en su casa con su hijo de 18 años.

Llegó a su casa como madre soltera y trabaja de lunes a sábado sin un horario de trabajo fijo. Hace labores de limpieza de la casa, lavado y planchado de la ropa.

"Es mi apoyo en casa. Tengo que salir a trabajar para mantener mi casa. Nos apoyamos las dos. Ella tiene un hijo. Ella hace lo de casa y yo soy la proveedora", dice Gloria.

La empresaria menciona que para ella las labores de Adriana, han sido necesarias siempre.

"Imagínate, yo llegar de trabajar y ponerme a hacer todas las cosas de las casa. No, pues no, mi vida sería un caos... Mi trabajo requiere mucho tiempo. Voy llegando a las seis o siete de la noche y me salgo a las nueve de la mañana. Técnicamente estoy todo el día afuera. Y llegar a hacer quehaceres domésticos sería muy complicado", explica.

Adriana es una de las pocas empleadas domésticas que cuentan con seguro social. Gloria Moctezuma menciona que la dio de alta en el IMSS porque ella no podría pagar sus gastos médicos o los de su hijo.

"Si se llegara a enfermar el hijo o ella, cualquier gasto lo tendría que hacer yo. Me preocupaba que fuera algo grave y cómo iba a afrontar yo un gasto así. Con el seguro social ya estaba cubierta de cualquier cosa, una cirugía una cosa así", dijo.

Gloria habla de Adriana como alguien a quien quiere mucho, que la considera parte de su familia y dice, que Adriana la quiere igual.

"Es una relación diferente. Adriana siempre puede salir a todas las juntas de la escuela de su hijo. Todos los días sale en la tarde a clases de zumba. Ella maneja su tiempo".

Por su parte, Fabiola García Delgado, diseñadora gráfica de la UNAM, lleva 15 años sin trabajar, pero desde hace diez se dio cuenta que necesitaba ayuda doméstica en su casa, en la que vive con su esposo y dos hijos.

Menciona que contrata empleadas de limpieza para que haga lo que no le gusta hacer "como lavar los baños, la estufa, mover muebles, planchar; lo que no hago regularmente".

Aunque en ocasiones ha prescindido de este servicio algunos meses, siempre busca contar con la ayuda.

Fabiola constantemente cambia de residencia, pero en cuanto llega a vivir a otro lugar busca una empleada doméstica que la ayude con la limpieza de su casa e incluso, si la encuentra rápido, "a desempacar" sus pertenencias.

"Aquí en Mérida es más complicado (conseguir a una empleada doméstica)", pues explica que en la Ciudad de México tocaban a su puerta muchas mujeres buscando trabajar en las labores del hogar.

Fabiola García contrata empleadas una o dos veces por semana, dependiendo de las necesidades que haya en su casa. Aunque ellas establecen la tarifa, Fabiola es la que decide cuántos días van a trabajar para ella y no les proporciona ni aguinaldo, días de vacaciones o paga doble en días festivos.

Le cobran 250 por día, más 50 pesos por cada 12 prendas que le planchen, además de una cuota para el pasaje. Fabiola dice que al mes paga alrededor de mil 250 pesos.

"Los días que ellas llegan me paro tarde o me voy a desayunar. Si fuera por mí, la contrataría más días, mínimo tres, pero se me hace caro pagar tanto, mejor me pongo las pilas", dijo.