• Regístrate
Estás leyendo: #Rusia2018 (pausa electoral): cantemos y lloremos…
Comparte esta noticia
Lunes , 15.10.2018 / 04:16 Hoy

Doble fondo

#Rusia2018 (pausa electoral): cantemos y lloremos…

Juan Pablo Becerra-Acosta

Publicidad
Publicidad

Mi estimado colega Esteban Illades tuiteó ayer domingo: “Jamás, jamás, jamás había estado tan feliz de que alguien me callara la boca. Jamás. Jamás, jamás”. Eran las 11:50 de la mañana. México le había ganado a Alemania. Minutos después, a las 12:12, tomé su tuit con el fin de retuitearlo, y le agregué un comentario, con el acompañamiento de una carita feliz: “Igual yo…”.

La tarde previa, a las 18:10. Esteban había redactado unas líneas dirigidas al entrenador de la selección mexicana. Parecían duras, pero más que nada sintetizaban una esperanza: “Osorio, me pareces pésimo entrenador. Odio las rotaciones. Estoy convencido de que Alemania nos va a golear con tu sistema. Por favor, por favor, por favor, mañana demuéstrame lo contrario. En verdad quiero haber vivido en el error todo este tiempo”.

Poco antes del tuit de Esteban, yo había sido mucho más despiadado con el colombiano. A las 17:52 del sábado publiqué en La Afición, en su versión digital, un texto larguísimo sobre el futbol de Alemania, sobre sus impecables conceptos futbolísticos, de acuerdo con mis experiencias reporteriles con su selección durante el Mundial México 86, cuando eliminó al Tri en cuartos de final, en un partido que debimos ganar en 90 minutos, pero acabó 0-0 y perdimos 1-4 en penales. Rematé el texto con una severísima crítica al mal trabajo de Juan Carlos Osorio, a quien llamé farsante y fantoche, y con un apunte que era más bien un deseo: que los mexicanos se liberaran del yugo de su entrenador, que salieran a divertirse (http://www.milenio.com/deportes/rusia-2018/alemania-bolido-acero-latigo-hierro-mexico-fanfarron-23-sonadores), y quizá podrían empatar, aunque desde la primera línea advertí:

“México va a perder con Alemania. Y quizá pierda muy feo”.

Me equivoqué estrepitosamente. Perdóname, Osorio. Soy un monstruo. Un ignorante. Un donnadie. Perdóname y cásate conmigo, como dirían en mofa Martinoli o Luis García.

El partido que planteaste contra Alemania fue impecable. Vela, en una posición defensiva inaudita para él, neutralizó al 8, a Kroos, el mayor orquestador alemán, de quien fue sombra. Y al ataque, Vela siempre les robó la espalda a los alemanes. Özil, el 10, fue nulificado por Herrera y Guardado, que se relevaron para lo mismo cuando Vela no estaba con Kroos: agobiaron a esos dos alemanes y al 6, Khedira. Además, repartieron juego eficazmente. Cuando salió Guardado y entró Márquez, el capitán hizo lo mismo a la perfección.

Con eso neutralizaste a Alemania, Osorio. Y México pudo haber metido un par de goles más (Chicharito tuvo dos, Layún dos, y Chucky Lozano una, aparte de su estupendo gol), aunque es cierto, también tuvimos mucha suerte en un disparo al poste de Brandt, en otro remate de Werner, y en un pésimo cabeceo de Gomez (va sin acento) frente a Ochoa.

Perdón, Osorio, hoy te amo: no sabes cómo disfruté, sobre el final del partido, ver a Alemania jugando con cinco delanteros (¡cinco!), y observar, anonadado, que su portero Neuer se iba hasta el área de Ochoa para rematar… ¡como si fuera la final del Mundial!

Osorio, les viene Corea. Ojalá plantees igual de bien el partido y ganes. Luego contra Suecia, para que termines primero de grupo y quizá evitemos a Brasil en octavos, tundamos a Serbia, y lleguemos al quinto partido contra Polonia, Colombia, Bélgica o Inglaterra. Y ahí, ahí déjanos soñar, cantar, y llorar de alegría, como nunca. ¡Como hoy! Desde siempre, ¿sabes?, cada Mundial estábamos acostumbrados a la desilusión, al triste llanto futbolero.

Histórico juego: olvidamos las elecciones dos semanas. Gracias, chavos, qué chingones…

jpbecerra.acosta@milenio.com

Twitter: @jpbecerraacosta

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.