Wilbur Ross: el millonario que busca negociar el TLC

Con el paso de los años se ha convertido en uno de los hombres de confianza de Donald Trump, quien lo eligió como su secretario de Comercio.
Se ganó el apodo de "El Rey de la banca rota" gracias a que ha logrado construir su fortuna comprando empresas con problemas financieros.
Se ganó el apodo de "El Rey de la banca rota" gracias a que ha logrado construir su fortuna comprando empresas con problemas financieros. (npr.org)

México

Al igual que el propio Donald Trump, el gabinete que lo acompañará en su aventura al frente de Estados Unidos a partir del próximo 20 de enero, está conformado por varias personas que han tenido éxito en los negocios, pero entre todas ellas destaca la presencia de Wilbur Ross, futuro secretario de Comercio, apodado “el Rey de la bancarrota”, quien es para muchos un mago empresarial que hizo su fortuna con base en rescatar compañías que parecían no tener futuro.

Ross brilla en el equipo de transición del aún presidente electo de Estados Unidos, gracias a que a sus 79 años, según la revista Forbes, cuenta con un patrimonio que asciende a alrededor de 2 mil 900 millones de dólares, lo que lo convierte en uno de los hombres más ricos y poderosos del mundo.

Su relación con Trump data de muchos años atrás, y se fortaleció gracias a que en más de una vez lo ayudó a reestructurar sus negocios inmobiliarios cuando entraban en problemas financieros, relación que se hizo aún más estrecha durante la pasada campaña electoral del republicano, en la cual Wilbur Ross fungió
como asesor económico.

Para concretar sus planes comerciales de caracter proteccionistas, Trump designó a Ross como su Secretario de Comercio, personaje que ha dicho abiertamente y en múltiples ocasiones que una de sus primeras acciones será negociar el Tratado de Libre Comercio que EU tiene con México y Canadá. De hecho, ha afirmado que México tendrá que ceder en las negociaciones debido a la enorme dependencia comercial que tiene de EU.

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Inicios

Wilbur Ross nació en Nueva Jersey, EU, pero comenzó a forjar su carrera en Nueva York a finales de los años 70, cuando comenzó a trabajar en la firma Rothschild, específicamente en la dirección del área de asesoramiento de quiebra y reestructuración, donde aprendió las bases que lo llevarían a construir la inmensa fortuna que hoy lo acompaña.

Fue precisamente su trabajo en Rothschild lo que lo llevó a conocer aTrump. En la década de los 80, el próximo presidente de EU tuvo problemas financieros que amenazaban la supervivencia de los tres casinos que tenía en Atlantic City, pero gracias a las maniobras de Ross, pudo llevar a cabo una importante reestructuración y así mantener su negocio.

Este gesto dejó impresionado a Trump, quien mantuvo siempre una relación cercana con Ross y apenas comenzó su aventura en búsqueda de la presidencia estadunidense, le propuso ser parte de su equipo como asesor económico.

Desde ese puesto, se encargó de resaltar la importancia de reestructurar los tratados comerciales que EU tiene con otros países.

Pese a su amistad con Trump, la realidad es que Ross labró su propio camino. A finales de la década de los 90, creó en Rothschild un fondo para comprar activos que estuvieran en problemas, mientras que en los primeros años de la década pasada se dio cuenta de que se estaba creando una burbuja financiera y por su cuenta realizó importantes inversiones.

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El ahora millonario se dio cuenta de que era necesario aconsejar menos e invertir más, y fue así como se hizo de un puñado de empresas en declive tales como fábricas de acero, minas de carbón y fábricas textiles, las cuales posteriormente saneó y vendió a un precio superior, ganando miles de millones de dólares.

Este Rey de la bancarota ahora será pieza fundamental no solo en el futuro comercial de EU, sino también en el de México.

Su primera acción —como ha hecho con tantas empresas a lo largo de su vida— será reestructurar el TLC, no obstante en el camino se deberá a enfrentar al gobierno mexicano, que como muchos especialistas dicen, debe asegurarse de no firmar nada que comprometa el desempeño de la economía nacional.