Las duras reformas en Brasil no pararán

El presidente Michel Temer reconoce que la recuperación del país será lenta y teme una guerra comercial en América Latina.
El actual gobierno está acusado de recibir, por lo menos, 3 mdd para financiar la campaña electoral de 2014.
El actual gobierno está acusado de recibir, por lo menos, 3 mdd para financiar la campaña electoral de 2014. (Reuters)

Brasil seguirá adelante con su programa de reformas económicas, que ayudaron a que su mercado de valores y su moneda tuvieran el mejor desempeño en los mercados emergentes el año pasado, de acuerdo con el presidente Michel Temer.

En una entrevista con Financial Times, también advirtió sobre los peligros para la región de una guerra comercial entre Estados Unidos (EU) y México, e indicó que China tiene un gran interés en Brasil y busca sentar las bases para convertirse en el mayor socio comercial de la región, por encima de EU.

Desde que su gobierno llegó al poder, tras la destitución de Dilma Rousseff, aprobó una ley histórica que limita a cero en términos reales los aumentos del gasto en el presupuesto, comenzó una difícil reforma de pensiones, y planea aprobar tres más en leyes de educación, laboral y fiscal antes de las próximas elecciones en 2018.

La economía más grande de América Latina sufrió de su segundo año de recesión profunda en 2016 con una reducción de su tasa de más de 3%. Pero su moneda se fortaleció más de 20% en los últimos 12 meses en su paridad con el dólar, y el mercado de valores subió 37% en términos de moneda local gracias a un ambiente alcista que se vive por las reformas.

Muchos analistas se muestran escépticos de que esta tendencia pueda durar y señalan que la esperada recuperación económica este año será anémica en el mejor de los casos, y una encuesta a economistas que realizó el banco central señaló un crecimiento de 0.5%.

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En su despacho privado de abogados en Sao Paulo, Temer, un abogado constitucionalista de 76 años de edad, reconoció que la recuperación será lenta y que la industria opera por debajo de su capacidad y que tomará tiempo para que se reduzca la tasa de desempleo, que alcanzó un nivel de 12% en diciembre.

Pero dijo que el gobierno implementa medidas de estímulo, que incluyen la inyección hasta de 30,000 millones de reales -9,600 millones de dólares (mdd)- provenientes de un fondo central de garantía del empleo a la economía, así como los esfuerzos por reducir las tasas de las tarjetas de crédito del país, que se encuentran entre los niveles más altos del mundo con una tasa de 480%.

“Estamos saliendo de la recesión”, dijo Temer. El gobierno busca aprobar una ley para hacer frente al rígido código laboral brasileño, pues los empleadores argumentan que desalienta la contratación, lo mismo que a la seguridad social y al sistema educativo del país, cuyos resultados lo colocan casi en el fondo de la clasificación mundial.

Una vez que se aprueben estas reformas, el gobierno tratará de simplificar el código fiscal del país, que a menudo se cita como una de las principales razones de la falta de competitividad, dijo.

A pesar de las reformas, su gobierno se mantiene como uno de los menos populares en la historia reciente de Brasil, con un nivel de aprobación para el presidente de solo 15% en una encuesta reciente que realizó Pulso. Esto se debe a que su gobierno aplicó duras medidas de austeridad que dejarán un legado positivo en el largo plazo, y a que no participa del “populismo fiscal” de los gobiernos anteriores, que dejó a Brasil con un déficit de 10%, dijo Temer, quien se comprometió a no competir por otro mandato en 2018.

“Prefiero que en lugar de que me aplaudan ahora, me aplaudan después”, dijo. Pero otro motivo para la baja popularidad del gobierno es la amplia investigación que se realiza a la compañía petrolera estatal Petrobras en la que se involucró a muchos miembros de su gobierno y de su partido, incluyendo al presidente mismo.

La Corte Suprema escucha el testimonio de 77 ejecutivos de la compañía constructora Odebrecht, que incluye la acusación de que Temer solicitó donaciones ilegales para su partido, el PMDB, cuando era su presidente.

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Temer dijo que solo buscó donaciones legales. “Estoy muy tranquilo” sobre las investigaciones, y prometió que habrá “cero” interferencia por parte de su gobierno en el caso. Sobre las políticas del presidente estadounidense Donald Trump, Temer dijo que una guerra comercial entre EU y México puede alterar el comercio regional en su conjunto y “no sería útil ni para EU ni para los países de América Latina”.

El presidente comentó que las empresas chinas son fuertes contendientes para 34 concesiones de puertos, aeropuertos, carreteras y otros proyectos de infraestructura que ofrece su gobierno. “Ellos vienen a Brasil en plan grande... y estas concesiones les interesan mucho”.