Tras asesinato de cura, reabren iglesia de Normandía

En julio, dos jóvenes yihadistas asesinaron al cura Jacques Hamel. A dos meses, la iglesia abrió sus puertas y se realizó una ceremonia donde se pidió la unión entre católicos y musulmanes.
Después del asesinato del párroco, los feligreses regresaron a la iglesia de Normandía.
Después del asesinato del párroco, los feligreses regresaron a la iglesia de Normandía. (AFP)

París, Francia

La iglesia francesa en la que un cura fue degollado en un atentado yihadista hace dos meses fue reabierta con una ceremonia destinada a "reparar la profanación" y predicar la "reconciliación" entre católicos y musulmanes.

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Luego de una procesión en las calles de Saint-Etienne-du-Rouvray, centenares de personas se congregaron frente a la iglesia donde el padre Jacques Hamel, de 85 años de edad, fue asesinado el 26 de julio por dos jóvenes radicalizados de 19 años que se reivindicaban como miembros del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

En un ambiente emotivo y discreto, algunos feligreses entraron tras el arzobispo de Ruán, monseñor Dominique Lebrun, quien esparció agua bendita en los muros del templo, en el suelo y a la gente presente.

Otras personas se quedaron afuera para seguir en una pantalla gigante la ceremonia prevista para "lavar la iglesia" de su profanación.

El papa Francisco, por su parte, aceptó reducir el plazo para la beatificación del sacerdote, informaron este domingo fuentes del Vaticano. Por lo regular un proceso de beatificación no puede ser abierto hasta cinco años después de la muerte del futuro beato.

El atentado, el primero que se produjo en un lugar de culto católico en Europa, ocurrió dos semanas después del ataque que costó la vida a 86 personas en Niza el 14 de julio, día de la fiesta nacional.

El imán de la mezquita de Saint-Etienne-du-Rouvray, una pequeña localidad de 27 mil habitantes, pidió a sus fieles, durante la oración del viernes, que acudieran a la ceremonia de reapertura de la iglesia.

"Será un día de fraternidad, espero que, creyentes o no, todos [los habitantes del pueblo] estén allí", declaró Mohamed Karabila, responsable de la mezquita.

Todas las etapas de la ceremonia "estarán orientadas hacia la petición del perdón, la reconciliación y la paz", había indicado el arzobispo de Ruán, monseñor Dominique Lebrun, quien ofició la misa.

La misa fue transmitida en una gran pantalla en el exterior y el oficio estuvo precedido por un "rito penitencial de la reparación". En el culto católico, éste se hace para purificar simbólicamente una iglesia que ha sido profanada. "Consiste en 'lavar' la iglesia rociándola de agua bendita", explicó monseñor Lebrun.

'¡Vete, Satán!'

Según medios franceses, sobrevivientes de la matanza, incluyendo a la religiosa que dio la alerta y un octogenario herido en el ataque, acudirán a la ceremonia, que estará altamente vigilada.

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El 26 de julio, había seis personas en la misa de la mañana cuando Adel Kermiche y Abdel Malik Petitjean irrumpieron en el templo vestidos con ropa de combate. Según los testimonios de las personas presentes tomadas como rehenes, publicados en medios católicos, la tragedia duró menos de una hora.

Kermiche, un residente de la localidad conocido por haberse radicalizado, se precipitó contra el padre Hamel mientras que su compañero, a quien había conocido por internet, le puso un teléfono en las manos a un parroquiano y lo obligó a filmar la escena.

El cura rechazó arrodillarse, cayó de espaldas y empujó a su agresor gritándole "¡Vete, Satán!". Fue degollado al pie del altar.

Después, un feligrés fue apuñalado en el brazo, la espalda y la garganta. El hombre se hizo el muerto durante 45 minutos para poder sobrevivir.

Tras el ataque, los asaltantes se mostraron más relajados, hablaron con las mujeres sobre Jesús y el Corán y vandalizaron los objetos de culto.

Mientras tanto, una monja escapó por una puerta lateral y avisó a la policía, que acudió rápidamente al lugar y rodeó la iglesia.

Dispuestos a morir, los dos jóvenes llevaron a sus rehenes hasta la sacristía y, junto a ellos, salieron al exterior, donde fueron abatidos por las balas de la policía.

AFC