Murió Fidel, pero dejó cicatrices: cubanos en México

Tres cubanos en México, desde aquellos que apoyaron el régimen de Castro hasta los que salieron huyendo de la isla, cuentan cómo recibieron la noticia del llamado líder de la Revolución Cubana. 
Fidel Castro se dirige a una multitud en la Plaza de la Revolución en La Habana.
Fidel Castro se dirige a una multitud en la Plaza de la Revolución en La Habana. (Reuters/Archivo)

Ciudad de México

Carlos Alberto Lima recibió la noticia del fallecimiento de Fidel Castro en Puebla de Zaragoza, su casa durante los últimos 20 años. Inmediatamente recordó los años de juventud —cuando promovió el socialismo en su natal Cuba—, pero también la decepción que se llevó cuando se dio cuenta que el llamado líder de la Revolución Cubana tuvo "desaciertos políticos".

En entrevista vía telefónica con MILENIO, el cubano reconoce que los logros de la Revolución Cubana fueron opacados por las medidas totalitaristas de Fidel Castro.

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"(Fidel) tuvo muchos aciertos, pero también desaciertos. Porque las heridas cierran, pero no completamente. En Cuba aún quedan las cicatrices", dijo.

En 1996, Carlos Alberto Lima salió de la isla y se instaló en Puebla. Ahí, con un amigo, estableció una comercializadora. Aunque extraña el calor y los tradicionales mojitos de la isla, no cambia por nada el frío de su ya querida Puebla.

"No dejo de reconocer que el 100 por ciento de las personas que salimos de Cuba lo hicimos con aires de libertad, así de fácil", reconoce Carlos Alberto.

Durante los setenta y ochenta, Carlos Alberto formó parte de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM), la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y realizó trabajo voluntario en apoyo al socialismo cubano; sin embargo, tiempo después —reconoce— el movimiento "se desvió".

"El régimen de Castro realmente ha dividido familias, ha creado muchos problemas, ha censurado. Hay muchas cicatrices, eso no se le puede ocultar al mundo", dijo.



(El pasaporte con el que Carlos Alberto Lima entró a México en 1996. Desde hace tres años, Lima tiene la nacionalidad mexicana  Foto: Cortesía) 


Si la de Fidel fuera una muerte necesaria, me alegraría. Pero no es así

Para otros cubanos en México, la muerte de Castro no cambiará el rumbo político de la isla, ya que, desde hace muchos años, el padre de la Revolución Cubana no tenía una participación en las decisiones políticas del país.

Reynier, un cubano que estudia en México desde hace seis años, consideró que en años recientes Fidel Castro se convirtió en "un cadáver político, que, si acaso, hacía dos apariciones al año en público".

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"Esta noticia no cambia para nada las cosas. Habrá nueve días de luto nacional, se pondrá la bandera a media asta, se hará todo el show mediático, pero las riendas de la política en Cuba ya las tiene alguien más", aseguró.

La noticia le llegó a través de un mensaje SMS de UnoTv. Reynier no sintió nada. No se alegró ni entristeció. Para él, Castro era sólo un hombre: falible y, como lo descubrió ayer, mortal.

"Si me pudiera alegrar, si fuera como una muerte necesaria para un cambio me alegraría, pero la de Fidel no es una muerte que va a impactar políticamente. Pasó porque tenía que pasar", dijo vía telefónica.

En esto coincide Julio César Fernández, otro cubano que, por problemas económicos, salió de la isla caribeña con dirección a México hace un lustro. El cubano aseguró que pese a que Castro seguía vivo "ya no era una pieza clave en la política".

En los 40 años que Julio César vivió en la isla, nunca apoyó las ideas de Castro. Al contrario, las refutaba. Incluso se unió al Proyecto Varela, encabezado por el activista político Oswaldo Paya, que abogaba por libertades políticas en la isla y mayores libertades individuales.

"El proyecto buscaba cambios en la isla, como libertad de expresión, elecciones libres, enseñanza religiosa en las escuelas, enseñanza privada, que los cubanos pudieran invertir en ella. Yo lo vi como un proyecto bueno, como un cambio", aseguró.

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Julio César Fernández asegura que, debido a sus filiaciones políticas, se sintió "un poco presionado, obligado, Nunca me hicieron nada, nunca tuve ningún problema más que visitas, pero me sentía observado".

- ¿Su salida de la isla tuvo algo qué ver con el régimen de Castro?, se le preguntó

- No fui presionado para salir, pero no poder mantener una familia es una presión en sí que te orilla a salir de la isla




(Julio César Martínez en el taller de su casa, en donde tallaba madera; desde hace cinco años la vida del cubano cambió, pues además de vivir en México, ahora trabaja en una agencia de viajes. Foto: Cortesía)


Para el cubano de 45 años, la llegada de Castro al poder representó un cambio, sin embargo, tiempo después, asegura, se convirtió en una dictadura que permaneció tanto tiempo en el poder "con la idea de un sistema amplio en educación y salud, pero que si no estabas de acuerdo con sus ideas, estabas mal". 

La noticia del fallecimiento de Castro se la comunicó su hijo en cuanto llegó a su casa después trabajar. Julio César no pudo evitar tristeza, pero "mis sentimientos fueron normales, como el fallecimiento de otra persona más".


ACJ