Los "mau mau" de Fidel Castro

Para poder derrocar al mandatario cubano Fulgencio Batista, Fidel Castro invitó a miembros del Partido Ortodoxo, quienes se convirtieron en guerrilleros, en "mau mau".
El líder revolucionario, Fidel Castro, con sus "mau mau", es decir, "guerrilleros".
El líder revolucionario, Fidel Castro, con sus "mau mau", es decir, "guerrilleros". (AFP)

La Habana, Cuba

Nadie en Cuba, incluso ni sus partidarios en 1953, podía creer que fuera posible. Pero en cinco años, un joven y desconocido abogado, Fidel Castro, hizo de la conspiración política y la lucha guerrillera una leyenda que todavía causa asombro en América Latina.

Con 27 años asaltó a tiros la segunda fortaleza militar del país, el Moncada, y terminó preso. Se exilió en México, lo sorprendió el ejército cuando desembarcaba el 2 de diciembre de 1956 por el sur de la isla en zafarrancho de combate, donde se quedó con 12 hombres y un puñado de fusiles, y aún así, un mes después, ganó el primer combate.

Fulgencio Batista, "El Indio", como los apodaban sus seguidores, había vuelto al gobierno mediante un golpe de Estado, luego de ser considerado el "hombre fuerte" de Cuba desde la frustrada revolución de los años 30 del siglo pasado contra otro dictador, Gerardo Machado.

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Entonces, la república surgida con la "protección" de Estados Unidos en 1902 se lo jugaba todo a las exportaciones de azúcar, tabaco y ron. La isla era "el burdel del Caribe" y el mafioso Meyer Lansky estaba seguro de que "con el apoyo de 'El Indio'" La Habana haría palidecer a los casinos de Las Vegas.

"Con el ejército, todo. Contra el ejército, nada", era la consigna que corría en entre los más preclaros políticos, y en las fuerzas armadas, supuestamente, estaba "el verdadero poder". Los "oficiales puros" eran "la esperanza", incluso, para muchos marxistas.

Pero Castro apostó por lo contrario. Buscó a sus hombres de entre las ruinas del más renombrado movimiento populista, el Partido Ortodoxo. Los armó con escopetas de circo y tiro al blanco, les aseguró que José Martí, el más brillante de los independentistas cubanos del siglo XIX, era su inspirador; y comenzó la guerra.

Cuando atacó al Moncada, pensaba tomar la fortaleza, repartir armas entre los habitantes de Santiago de Cuba y alzarse después en la Sierra Maestra. No obstante, le costó tres años llegar a ese lomerío y 24 meses después, tomó La Habana.

A su comandancia en la Sierra llegó el The New York Times a entrevistarlo cuando Batista aseguraba que estaba "muerto" y su tropa no sobrepasaba los 50 hombres, entre ellos Raúl Castro y Ernesto "El Che" Guevara.

Cuentan sobrevivientes que entonces debían turnarse en el quehacer de diversas y supuestas tareas para dale la impresión al Times "de que éramos muchos más".

Y es que siempre fueron pocos los hombres de Fidel sobre las armas, en las sierras o las ciudades. "La proporción (con el ejército y la policía) era de diez a uno", dicen historiadores, contando a los comandos de las ciudades y a las guerrillas que se formaron después en el lomerío del Escambray (sur-este), con los hombres del Directorio Revolucionario Estudiantil y del Segundo Frente de Eloy Gutiérrez Menoyo, el único comandante que nunca se subordinó al mando de Castro y falleció en La Habana como opositor.

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En la Sierra, los soldados los llamaban "los mau mau", en referencia a una imaginaria y aguerrida tribu hecha popular por una radionovela de la época, porque andaban harapientos, apestosos y atacaban por donde menos se les esperaba.

Para los campesinos "fueron los rebeldes los únicos que nos defendieron de los mayorales" y, en las ciudades, la leyenda creció mediante las ondas de una emisora clandestina que creó el "Che Guevara" y que cada noche se robaba la audiencia nacional.

Fidel Castro comenzó su aventura rebelde con 27 años y la terminó a los 90, en la noche del 26 de noviembre de 2016.

En la Sierra pactó con los labriegos analfabetos, proyectó la ley de Reforma Agraria, juró que cuando triunfara iba "a echar" otra guerra contra Estados Unidos, puso en libertad a cada soldado que hizo prisionero y nunca más, ni como político ni como estadista, dejó de actuar como un "mau mau" .

AFC