Sargento canjeado por talibanes llegó a EU con "buen aspecto"

Bowe Bergdahl, preso de los talibanes en Afganistán durante cinco años, llegó a San Antonio, Texas, en un vuelo procedente de Alemania, donde seguirá su tratamiento en un centro médico militar.
El Brooke Army Medical Center, en San Antonio, Texas, donde está ingresado el sargento Bergdahl
El Brooke Army Medical Center, en San Antonio, Texas, donde está ingresado el sargento Bergdahl (AFP)

Washington

El sargento Bowe Bergdahl, prisionero de los talibanes en Afganistán durante cinco años y liberado el 31 de mayo a cambio de cinco islamistas detenidos en Guantánamo, llegó este viernes a Estados Unidos con "buen aspecto", informó el Pentágono. Al llegar, el soldado de 28 años tenía "buen aspecto", informó en rueda de prensa el general Joseph DiSalvo, quien contó bromeando que se le veía "un poco nervioso", "como le pasaría a cualquier sargento" frente a un general como él.

Bergdahl llegó a San Antonio, Texas, en un vuelo procedente de Alemania. Allí seguirá su tratamiento en el centro médico militar de Brooke, detalló el Departamento de Defensa en su sitio web. Al parecer, el sargento pudo desplazarse hasta el hospital sin dificultades y los médicos vieron con optimismo su condición estable de salud, según el coronel Ronald Wool, un fisiatra del centro. "Estamos contentos con su estado físico", explicó.

"Le permitimos que se instalara en el hospital, en su habitación y en su entorno, y vamos a planificar pruebas y consultas más completas", informó Wool. Tras su intercambio por cinco talibanes detenidos en la base militar de Guantánamo, el sargento estuvo hospitalizado en la base de Bagram, al norte de Kabul, antes de ser trasladado al Hospital Americano de Landstuhl (Alemania), por el que pasan la mayoría de los militares heridos en Afganistán.

En un breve comunicado, el Pentágono indicó que el soldado ahora "proseguirá la siguiente fase de su proceso de reintegración". "No hay plazos para dicho proceso. Nuestro objetivo es (garantizar) su salud y bienestar", señala el texto. El secretario de Defensa, Chuck Hagel, "confía en que el ejército garantice al sargento Bergdahl los cuidados, el tiempo y el espacio que requiera para completar su recuperación y bienestar", añade el comunicado.

Se espera que Bergdahl se reúna con su familia en Texas. Dependiendo de lo que recomienden los psicólogos, su primer encuentro podría durar solo unos pocos minutos, dijo la portavoz del Ejército Arwen Consaul, citada por la CNN. El intercambio de Bergdahl por militantes talibanes provocó una tormenta política en Washington, donde se acusó al presidente Barack Obama de no haber informado de ello al Congreso como indica la ley, y de haber sentado el precedente de negociar con secuestradores.

Además, su desaparición de una base en el este de Afganistán en 2009 alimentó especulaciones en el sentido de que el soldado habría desertado de su puesto antes de ser capturado, y que por ello podría ser objeto de enjuiciamiento por parte de las autoridades militares. Esta semana, apareció correspondencia de Bergdahl que sugería que el soldado se encontraba en un estado de perturbación mental antes y durante su despliegue, y que carecía de confianza en sus superiores.

"El liderazgo era escaso, si no inexistente", escribió en una de las dos cartas enviadas a la familia durante el tiempo que estuvo preso, que fue obtenida por la web The Daily Beast. También le dijo a la familia que las condiciones desde su llegada a Afganistán eran "malas para las tropas" y que las órdenes de los oficiales "mostraban un alto desconcierto (en lo relacionado) con la seguridad de las tropas en el campo". Había "condiciones inaceptables para los hombres que trabajan y arriesgan la vida cada momento fuera de la alambrada", según el sargento.

Bergdahl también parece buscar en la correspondencia que se entienda su desaparición, aunque no dice explícitamente que hubiera desertado. Tampoco queda claro en qué medida sus secuestradores, de la red Haqqani (extremistas aliados con los talibanes), estaban dictando lo que debía escribir a su familia. En las misivas se reiteran errores ortográficos y de sintaxis.